El Servicio de Impuestos Internos (IRS) ha intensificado su vigilancia sobre las operaciones con criptomonedas justo antes del cierre del periodo fiscal en Estados Unidos, enviando un mensaje claro a los contribuyentes: todas las transacciones deben ser reportadas.
Este año marca un cambio importante en el control fiscal, ya que por primera vez se implementa de forma más amplia el Formulario 1099-DA, un documento que permite a las autoridades recibir información directa de los exchanges sobre las operaciones de los usuarios.
Gracias a esta herramienta, el IRS puede cruzar automáticamente los datos reportados por plataformas de criptomonedas con las declaraciones fiscales, lo que reduce significativamente la posibilidad de omitir ingresos o ganancias.
Las autoridades recuerdan que cualquier actividad relacionada con activos digitales —como comprar, vender, intercambiar o incluso recibir criptomonedas como pago— puede generar obligaciones fiscales. Incluso los intercambios entre criptomonedas se consideran eventos gravables.
Además, los contribuyentes deben responder obligatoriamente a la pregunta sobre activos digitales en su declaración anual, independientemente de si realizaron o no operaciones durante el año.
El endurecimiento de estas medidas llega en un contexto donde el uso de criptomonedas sigue creciendo, lo que ha llevado a las autoridades a reforzar la supervisión para evitar evasión fiscal y mejorar la transparencia del sector.
Con la fecha límite fiscal acercándose —15 de abril de 2026—, el IRS busca asegurar que los contribuyentes cumplan correctamente con sus obligaciones, en un entorno donde las criptomonedas ya forman parte central del sistema financiero digital.



