El crecimiento del uso de redes sociales, videojuegos en línea y aplicaciones de mensajería entre niños y adolescentes ha incrementado la preocupación por el grooming, un delito en el que un adulto establece contacto con un menor a través de internet con fines de abuso o explotación sexual. Especialistas coinciden en que el principal desafío no es la tecnología en sí, sino la falta de información y acompañamiento por parte de los adultos.
Durante una entrevista con Infobae, la abogada especializada en grooming y protección de menores, Mónica Salvador, explicó que muchos padres y tutores desconocen cómo funcionan las plataformas digitales que utilizan sus hijos, lo que dificulta detectar señales de alerta y actuar de manera preventiva. La experta destacó que conocer el entorno digital de los menores es tan importante como supervisar cualquier otra actividad de su vida cotidiana.
La especialista señaló que los delincuentes suelen aprovechar videojuegos con funciones de chat, redes sociales y aplicaciones de mensajería para generar confianza con los menores. En muchos casos, el contacto comienza de forma aparentemente inocente y evoluciona gradualmente hacia solicitudes de información personal, fotografías o conversaciones privadas.
Entre las principales recomendaciones se encuentra fomentar una comunicación abierta entre padres e hijos, establecer reglas claras sobre el uso de internet y explicar los riesgos de interactuar con personas desconocidas. También aconsejó evitar compartir datos personales, fotografías o la ubicación en tiempo real con usuarios que no formen parte del círculo de confianza.
La experta aclaró que el uso de controles parentales y herramientas de seguridad es útil, pero no suficiente por sí solo. Afirmó que la mejor estrategia consiste en combinar la supervisión tecnológica con el diálogo permanente, de modo que niños y adolescentes se sientan seguros para informar cualquier situación que les genere incomodidad o sospecha.
El grooming se ha convertido en una de las principales amenazas para la seguridad digital de los menores en todo el mundo. Por ello, especialistas insisten en que la educación digital debe involucrar tanto a los jóvenes como a sus familias, promoviendo un uso responsable de las plataformas en línea y fortaleciendo la capacidad de identificar comportamientos sospechosos antes de que se conviertan en un riesgo real.



