Los líderes del Grupo de los Siete (G7) renovaron su preocupación por los ciberataques y robos de criptomonedas atribuidos a grupos vinculados con Corea del Norte, al considerar que los fondos obtenidos se utilizan para financiar los programas nucleares y de misiles del régimen. La advertencia fue incluida en la declaración conjunta emitida tras la cumbre celebrada en Évian-les-Bains, Francia, donde las principales economías del mundo pidieron una respuesta internacional coordinada frente a esta amenaza.
Los robos de criptomonedas preocupan cada vez más
El G7 recordó que esta problemática no es nueva, pero señaló que los ataques se han vuelto más sofisticados y rentables.
Según datos de Chainalysis, citados en el informe, grupos de hackers asociados a Corea del Norte habrían robado al menos 2.000 millones de dólares en criptomonedas durante 2025, elevando el monto histórico atribuido al régimen a más de 6.750 millones de dólares. Estos recursos serían utilizados para apoyar programas militares y de desarrollo armamentístico.
Nuevas tácticas de los hackers
Especialistas en ciberseguridad afirman que los grupos norcoreanos ya no dependen únicamente de vulnerabilidades técnicas para ejecutar sus ataques.
Entre los métodos detectados destacan:
Infiltración en empresas tecnológicas mediante falsas ofertas de empleo.
Suplantación de inversionistas o socios estratégicos.
Acceso privilegiado a plataformas de criptomonedas.
Ataques dirigidos contra protocolos y proyectos con grandes reservas de activos digitales.
Un informe de CrowdStrike también identifica a estos grupos como una de las mayores amenazas para la industria cripto debido al volumen de fondos sustraídos y al nivel de sofisticación de sus operaciones.
Ataques recientes mantienen la alerta
El pronunciamiento del G7 llega después de varios incidentes importantes registrados en los últimos meses.
Entre ellos destacan:
El ataque a Drift Protocol, con pérdidas cercanas a 285 millones de dólares.
La brecha de seguridad sufrida por Humanity Protocol, donde fueron comprometidos alrededor de 36 millones de dólares.
Aunque las investigaciones siguen abiertas, diversos analistas consideran que estos ataques podrían estar relacionados con grupos de hackers norcoreanos.
Sin nuevas sanciones por el momento
Pese al tono firme del comunicado, el G7 no anunció nuevas medidas concretas para combatir este tipo de delitos.
La declaración no contempla nuevas sanciones, mayores controles sobre exchanges ni restricciones adicionales para los mezcladores de criptomonedas utilizados para ocultar el origen de fondos ilícitos. En cambio, los líderes reiteraron la necesidad de fortalecer la cooperación internacional frente a una amenaza que consideran cada vez más relevante para la seguridad global.
Corea del Norte rechaza las acusaciones
El gobierno de Corea del Norte negó nuevamente cualquier participación en estos ciberataques. A través de un portavoz de su Ministerio de Relaciones Exteriores, calificó las acusaciones de los países occidentales como una campaña política destinada a desacreditar al régimen.
Sin embargo, agencias de inteligencia y empresas especializadas en análisis de blockchain continúan señalando al país como uno de los actores más activos en el cibercrimen relacionado con criptomonedas.
Una amenaza que trasciende al sector cripto
Para el G7, los robos de criptomonedas ya no representan únicamente un problema financiero para la industria de los activos digitales, sino también un desafío de seguridad internacional. El grupo considera que el uso de fondos obtenidos mediante ciberataques para financiar programas militares convierte a este tipo de delitos en una prioridad dentro de la agenda de cooperación entre las principales economías del mundo.



