Sony estima un panorama complicado para su división de videojuegos durante este año fiscal. La compañía prevé una caída del 6% en las ventas de su área gaming, principalmente por la baja demanda de hardware de la PlayStation 5 y el incremento global en los precios de los chips de memoria.
De acuerdo con el reporte financiero presentado este viernes, Sony reconoce que la PS5 comienza a entrar en una etapa madura dentro del mercado, algo que ya impacta directamente en las ventas de consolas. Tan solo en el último trimestre fiscal, la empresa vendió 1.5 millones de unidades, una caída del 46% respecto al mismo periodo del año anterior.
El aumento en el costo de componentes tecnológicos también ha golpeado a toda la industria. La creciente demanda de memoria para infraestructura de inteligencia artificial y las tensiones internacionales en Medio Oriente han provocado presión en las cadenas de suministro, afectando tanto a Sony como a otras compañías del sector gaming.
A pesar de este escenario, Sony espera que las ganancias de su división de videojuegos crezcan alrededor de un 30%, impulsadas por las ventas digitales y títulos exclusivos propios. Además, la empresa confía en que el lanzamiento de Grand Theft Auto VI ayude a revitalizar el ecosistema PlayStation durante la temporada navideña.
La situación también ha llevado a Sony a incrementar nuevamente el precio de la PS5 en varios mercados, incluyendo Estados Unidos, donde la consola aumentó 100 dólares en meses recientes.



