México ya es uno de los mercados de videojuegos más importantes de América Latina, pero todavía está lejos de consolidarse como una verdadera potencia en desarrollo de videojuegos. Ese fue uno de los temas centrales del podcast Futuro 2050 de El Economista, donde expertos analizaron el panorama actual de la industria nacional.
Actualmente, el país destaca principalmente como consumidor. Millones de jugadores mexicanos impulsan una industria que genera miles de millones de dólares al año, posicionando a México entre los mercados gaming más importantes del mundo. Sin embargo, el verdadero desafío sigue siendo crear estudios capaces de producir y exportar propiedad intelectual propia de forma constante.
Durante la conversación, Francisco Iván Lepe Salazar —académico y coordinador del Libro blanco del desarrollo de videojuegos en México 1973-2023— explicó que la historia del gaming mexicano tiene raíces mucho más antiguas de lo que muchos imaginan. Desde proyectos pioneros como Nesa Pong en 1973 hasta el surgimiento de estudios independientes en los años 2000, México ha tenido intentos importantes por construir una industria local.
Aun así, existen problemas que siguen frenando el crecimiento del sector: falta de financiamiento, poca formalización de estudios, dificultades para acceder a distribución internacional y escasa inversión en propiedad intelectual original. Muchos desarrolladores mexicanos terminan trabajando para empresas extranjeras o migrando a otros países donde la industria está más consolidada.
El podcast también comparó el caso mexicano con países como Polonia, Suecia y Brasil, regiones que lograron construir industrias fuertes gracias a incentivos gubernamentales, inversión privada y apoyo constante al talento local.
A pesar de los retos, el panorama no es completamente negativo. La creciente popularidad del gaming, el auge de desarrolladores independientes y la expansión de carreras enfocadas en videojuegos y animación digital están ayudando a formar una nueva generación de talento mexicano.
Con el mercado mexicano creciendo año tras año, muchos dentro de la industria consideran que el país tiene el potencial para convertirse en un actor relevante dentro del desarrollo global de videojuegos. La gran pregunta sigue siendo cuándo llegará finalmente ese salto.



