El ecosistema de finanzas descentralizadas (DeFi) enfrenta uno de sus mayores golpes en lo que va de 2026, luego de un hackeo que dejó pérdidas cercanas a los 290 millones de dólares y generó un efecto contagio en múltiples plataformas.
El ataque se produjo tras la vulnerabilidad de un puente entre cadenas (cross-chain), una pieza clave que permite la comunicación entre diferentes blockchains. Los hackers lograron desviar alrededor de 116,500 tokens rsETH —activos vinculados a Ether— afectando directamente a la infraestructura del protocolo Kelp DAO.
En total, las pérdidas ascienden a unos 293 millones de dólares, convirtiéndose en el mayor hackeo dentro del sector DeFi en lo que va del año.
Tras detectar la actividad sospechosa, el protocolo decidió pausar sus contratos en la red principal y en varias soluciones de segunda capa, mientras trabaja junto a desarrolladores y expertos en seguridad para investigar lo ocurrido.
El problema no se limitó a una sola plataforma. Debido a la naturaleza interconectada del ecosistema DeFi, donde los activos se utilizan en múltiples servicios como préstamos, trading o liquidez, el ataque provocó un efecto dominó que impactó a distintos protocolos.
Especialistas señalan que este incidente vuelve a poner en evidencia uno de los mayores riesgos del sector: la dependencia de infraestructuras compartidas, como los puentes entre cadenas, que pueden convertirse en puntos críticos de vulnerabilidad.
Este nuevo hackeo reabre el debate sobre la seguridad en el mundo cripto, donde la innovación avanza rápidamente, pero los riesgos técnicos y operativos siguen representando una amenaza constante para usuarios e inversionistas.



