El estado de California podría cambiar para siempre la forma en que funcionan los videojuegos online. Legisladores estadounidenses avanzaron con el proyecto de ley “Protect Our Games Act”, una iniciativa que busca proteger a los jugadores cuando las compañías deciden cerrar servidores y volver inutilizables ciertos títulos.
La propuesta obligaría a las empresas a ofrecer alguna solución antes de desconectar un videojuego online. Entre las opciones contempladas aparecen liberar un parche offline, permitir servidores independientes o incluso reembolsar el dinero a los jugadores afectados.
Uno de los casos que detonó el debate fue el cierre de los servidores de The Crew por parte de Ubisoft, situación que dejó completamente inutilizable el juego incluso para quienes lo habían comprado legalmente. Ese caso impulsó el movimiento “Stop Killing Games”, una campaña internacional enfocada en preservar videojuegos online y defender los derechos de los consumidores digitales.
El proyecto de ley AB-1921 ya superó varios comités importantes dentro de la Asamblea de California y ahora se acerca a una posible votación general. De aprobarse, aplicaría para videojuegos lanzados a partir del 1 de enero de 2027.
Sin embargo, la iniciativa ya comenzó a generar fuerte oposición dentro de la industria gaming.
La Entertainment Software Association, organismo que representa a grandes publishers como Electronic Arts, Activision Blizzard y Nintendo, calificó el proyecto como “fundamentalmente defectuoso”. La organización asegura que mantener juegos funcionales indefinidamente podría afectar costos, innovación y desarrollo de nuevas tecnologías.
Uno de los puntos más polémicos del debate es el concepto de “propiedad digital”. La ESA sostiene que los usuarios realmente no compran videojuegos digitales, sino licencias temporales sujetas a condiciones de servicio. Este argumento ha reavivado la discusión sobre si los jugadores realmente “poseen” los títulos que adquieren en plataformas digitales.
Mientras tanto, grupos de preservación gaming aseguran que el proyecto no busca obligar a las compañías a mantener servidores eternamente, sino evitar que juegos completos desaparezcan para siempre tras el cierre de servicios online.
El debate también está llamando la atención fuera de Estados Unidos. Movimientos similares ya comenzaron a tomar fuerza en Europa y otros países, donde jugadores y organizaciones presionan para proteger el acceso a videojuegos digitales a largo plazo.



