En los últimos dos años la cobertura de videojuegos ha perdido a una cantidad significativa de periodistas especializados: según datos de Press Engine, más de 1,200 periodistas han dejado los medios y no han regresado, de los cuales más de 600 abandonaron sólo en los últimos 12 meses. Estas salidas han golpeado con especial fuerza a portales y medios especializados, provocando una reducción estimada del 25% en la plantilla global de periodistas de juegos en ese periodo.
Los motivos son múltiples y entrelazados. Press Engine y varias voces del sector atribuyen la caída a despidos masivos, cambios estructurales en la economía digital —como la reorientación de la inversión publicitaria—, las actualizaciones de los algoritmos de búsqueda (que afectan el tráfico orgánico) y la implementación de herramientas de inteligencia artificial que alteran los modelos de trabajo. Gareth Williams, cofundador de Press Engine, apunta a estas causas como factores determinantes en la pérdida de talento.
La contracción no es homogénea: medios de referencia en la industria como IGN, Polygon o GameSpot han visto reducciones significativas en sus equipos, y los cambios han afectado tanto a periodistas de plantilla como a colaboradores independientes. Si se incluyen escritores independientes, freelancers y aficionados que dejaron de cubrir videojuegos, la cifra de profesionales fuera del medio supera las 4,000 personas desde octubre de 2023.
Periodistas veteranos han advertido sobre las consecuencias culturales y profesionales de este éxodo. Alex Donaldson y otros críticos señalan que los cambios en los hábitos de lectura y la dependencia excesiva de modelos basados en motores de búsqueda y métricas de tráfico han erosionado la viabilidad de coberturas profundas y análisis críticos. En palabras del autor del texto, en el mercado hispanohablante también se nota la merma: equipos que antes eran de 30 personas ahora se reducen a apenas 10.
El escenario deja varias preguntas abiertas: ¿cómo pueden los medios diversificar ingresos y retener talento?, ¿qué papel jugarán los modelos de suscripción, mecenazgo o eventos en vivo para sostener el periodismo de calidad?, y ¿cómo se preserva la voz crítica cuando disminuyen las plantillas? La nota remata con un llamado implícito a que los consumidores apoyen a las publicaciones que valoran —sea mediante suscripción, donaciones o consumo responsable— para evitar que el negocio desaparezca por completo.



