Un experimento con inteligencia artificial terminó en un inesperado regalo millonario. Un agente autónomo diseñado para operar con criptomonedas transfirió accidentalmente el equivalente a cerca de 200.000 euros a un usuario que solo intentaba hacer una broma.
El incidente involucró a “Lobstar Wilde”, un agente de IA creado para gestionar transacciones dentro del ecosistema de una memecoin basada en la red Solana. A diferencia de los chatbots tradicionales, este sistema tenía acceso directo a un monedero digital y podía enviar pagos de forma autónoma sin intervención humana.
Todo comenzó cuando un usuario inventó una historia ficticia, afirmando que necesitaba dinero para ayudar a su supuesto tío enfermo. El agente, en lugar de enviar una pequeña cantidad, transfirió todos los fondos disponibles en su cartera, incluyendo millones de tokens vinculados al proyecto.
Aunque el valor total era elevado en teoría, la liquidez limitada del token impidió convertir toda la cantidad en efectivo. Aun así, el receptor logró transformar parte de los activos en decenas de miles de euros antes de que el mercado reaccionara. Además, la transacción no pudo revertirse, ya que se realizó en una red blockchain descentralizada.
El caso ha encendido las alarmas sobre los riesgos de delegar decisiones financieras a sistemas autónomos sin controles adecuados. Expertos señalan que el agente carecía de medidas básicas de seguridad, como límites de transferencia o validaciones contextuales, lo que permitió que interpretara la solicitud como una orden legítima.
Este episodio evidencia que, aunque los agentes de IA prometen revolucionar la gestión financiera y automatizar procesos, aún enfrentan fallas críticas que pueden tener consecuencias reales e irreversibles en el mundo digital.



