Un profesor de educación básica sorprendió al llevar una propuesta educativa diferente a su salón de clases: adquirió 32 consolas de videojuegos completas con sus respectivos títulos para utilizarlas como herramientas pedagógicas dentro de su plan de enseñanza.
Una estrategia de aprendizaje poco convencional
Ante la necesidad de motivar a sus estudiantes y conectar con sus intereses, este docente decidió incorporar videojuegos de manera estructurada dentro del currículo de su asignatura. Para ello:
Compró 32 consolas (una para cada estudiante o para trabajo en pequeños grupos).
Seleccionó una biblioteca de videojuegos que considera adecuados para el aprendizaje colaborativo y el desarrollo de habilidades cognitivas.
Integró los juegos como parte de ejercicios diseñados para reforzar conceptos académicos y habilidades blandas, como pensamiento crítico, resolución de problemas y trabajo en equipo.
Objetivo educativo
El uso de consolas y videojuegos en clase no es un fin recreativo, sino un medio pedagógico. Según el profesor, los juegos permiten:
Aumentar la motivación del alumnado.
Facilitar la comprensión de conceptos complejos a través de experiencias interactivas.
Fomentar habilidades sociales y de cooperación, ya que muchos títulos requieren estrategias compartidas y comunicación.
Adaptar contenidos al ritmo y los intereses de los estudiantes.
Este tipo de iniciativas se basa en investigaciones educativas que sostienen que los videojuegos pueden ser instrumentos efectivos para el aprendizaje significativo cuando se utilizan de forma estructurada y con objetivos claros.
Reacciones y resultados
Desde que implementó esta metodología, el profesor ha observado:
Mayor participación en clase.
Un entusiasmo creciente por parte de los estudiantes hacia las actividades académicas.
Mejoras en aspectos como lógica, comprensión lectora y colaboración grupal, según registros de evaluación interna.
Un enfoque que abre debate
Aunque no es una práctica común en todos los centros educativos, esta experiencia ha generado interés tanto entre colegas como en redes sociales, donde se debate sobre el papel de los videojuegos como herramienta educativa y su potencial para transformar la enseñanza tradicional.



