Las autoridades de Francia han imputado a 88 personas por su presunta participación en una ola de secuestros y extorsiones vinculados al uso de criptomonedas, en un caso que evidencia el crecimiento de este tipo de delitos en Europa.
La investigación, liderada por la fiscalía contra el crimen organizado, abarca al menos 12 casos en curso, en los que las víctimas fueron privadas de su libertad para exigir rescates en activos digitales.
Entre los acusados se encuentran más de 10 menores de edad, lo que ha encendido las alertas sobre el reclutamiento de jóvenes dentro de redes criminales estructuradas.
De los 88 imputados, al menos 75 se encuentran en prisión preventiva, mientras continúan las investigaciones para determinar el alcance total de estas organizaciones, que habrían operado de forma recurrente en distintos casos.
Las autoridades han identificado que estos grupos criminales no actúan de forma aislada, sino como redes organizadas que repiten patrones: seleccionan a víctimas relacionadas con el mundo cripto, las secuestran durante horas o días y exigen pagos en criptomonedas, aprovechando la dificultad para rastrear los fondos.
El fenómeno no es menor. Desde 2023, Francia ha registrado más de 135 incidentes de este tipo, con un aumento significativo en los últimos años y un repunte especialmente marcado entre 2025 y 2026.
En algunos casos, los secuestradores han recurrido a la violencia extrema para presionar a las víctimas, incluyendo mutilaciones, lo que refleja una escalada preocupante en este tipo de delitos.
Este caso pone en evidencia un nuevo riesgo dentro del ecosistema de las criptomonedas: no solo los ataques digitales, sino también delitos físicos dirigidos a personas vinculadas con estos activos, lo que ha obligado a las autoridades a reforzar sus estrategias de seguridad y persecución criminal.



