Un problema que persiste
Cinco años después de que los escándalos de acoso sacudieran la industria de los videojuegos, las denuncias de sexismo y discriminación siguen vigentes. Aunque empresas como Ubisoft y Activision Blizzard han implementado medidas para mejorar el ambiente laboral, muchas mujeres aún enfrentan hostilidad y desigualdad en su día a día.
Dificultades en financiamiento y reconocimiento
Las mujeres en la industria no solo deben lidiar con un ambiente laboral adverso, sino también con barreras para obtener financiamiento y avanzar en sus carreras.
Elaine Gomez, desarrolladora independiente, ha experimentado acoso, falta de respeto y menosprecio en su trayectoria.
Marie Marquet, cofundadora de Splashteam, señala que las mujeres enfrentan mayores obstáculos para acceder a financiamiento: “Nos toman menos en serio”, afirma.
Tanya X Short, directora de Kitfox Games, confirma que los inversores dudan en apoyar proyectos liderados por mujeres.
Estos testimonios evidencian un problema sistémico donde las mujeres siguen siendo subestimadas y excluidas de oportunidades clave.
Crisis económica y el riesgo de retrocesos
El impacto de la crisis económica en la industria podría poner en riesgo los avances en diversidad e inclusión.
Thomas Rodriguez, del Sindicato Francés de Trabajadores del Videojuego (STJV), advierte que las mujeres son más vulnerables a los despidos, ya que están sobrerrepresentadas en puestos de menor jerarquía.
Programas de diversidad, equidad e inclusión (DEI) en grandes empresas están en peligro debido a recortes presupuestarios.
Elaine Gomez expresa su preocupación por la desaparición de estos departamentos en Estados Unidos, considerándolo un “retroceso preocupante”.
Además, muchas mujeres optan por no denunciar abusos por miedo a represalias o ser incluidas en listas negras, lo que limita aún más sus oportunidades en la industria.
¿Un futuro con más equidad?
A pesar de los desafíos, hay señales de cambio. Marie Marquet destaca que las nuevas generaciones están impulsando una transformación positiva. Sin embargo, para muchas mujeres, la industria sigue siendo un entorno hostil y cerrado, lo que las lleva a abandonar el sector en busca de mejores condiciones laborales.
El camino hacia una industria de los videojuegos más equitativa y diversa sigue siendo un reto, pero la presión por un cambio real es cada vez mayor.



