El reino saudí atraviesa un momento crucial: su economía está creciendo a buen ritmo mientras acelera su transformación estructural, dejando atrás en parte su dependencia del petróleo.
Datos claves de su crecimiento
En el tercer trimestre de 2025, la economía saudí creció 5 % interanual — con el sector petrolero expandiéndose un 8.2 % y el no petrolero un 4.5 %.
Las autoridades estiman que el producto interno bruto (PIB) real del país cerrará 2025 con un crecimiento de alrededor de 5.1 %.
Más importante aún: la parte del PIB proveniente de actividades no vinculadas al petróleo ha superado el 57 %. Esto indica que la diversificación económica está tomando forma, impulsada por sectores como turismo, manufactura, industria, tecnología y servicios.
Transformación económica: una estrategia deliberada
El cambio no es casual: forma parte del plan nacional Visión 2030, cuyo objetivo es reconstruir la economía saudí sobre bases más sostenibles —impulsando la industria, el turismo, la tecnología, las inversiones extranjeras y la manufactura.
En 2025, el sector industrial del país ha registrado un crecimiento notable. Algunos indicadores reflejan un repunte en la producción manufacturera y la modernización impulsada por tecnologías de Industria 4.0.
Además, la diversificación ha atraído inversiones extranjeras: en 2024, Arabia Saudita recibió flujos importantes de capital foráneo, lo que refuerza la confianza de inversores globales en su plan de reestructuración.
Más que petróleo: turismo, industria y nuevas fuentes de ingreso
El país también impulsa fuertemente el turismo, la manufactura, la tecnología y otros sectores no energéticos —con la intención de reducir su vulnerabilidad a las fluctuaciones del precio del crudo.
Este giro hacia una economía diversificada no solo busca crecimiento, sino también sostenibilidad y estabilidad a largo plazo, construyendo una base económica menos dependiente de las exportaciones de petróleo.



