La industria de los videojuegos podría estar enfrentando un punto de inflexión, luego de que el actor Ben Starr lanzara una crítica directa al modelo actual basado en secuelas y franquicias.
Durante un evento reciente, Starr señaló que el sector debería dejar de depender tanto de sagas ya establecidas y enfocarse en la creación de nuevas propiedades intelectuales (IP), apostando por ideas originales que impulsen la innovación en lugar de reciclar fórmulas del pasado.
El actor, conocido por su participación en Final Fantasy XVI, reconoció el valor de franquicias clásicas, pero advirtió que la industria corre el riesgo de estancarse si continúa priorizando remakes, secuelas y adaptaciones por encima de propuestas nuevas.
Actualmente, gran parte de los grandes lanzamientos están ligados a sagas consolidadas, mientras que las ideas originales suelen surgir con mayor frecuencia en el ámbito independiente, donde hay más espacio para experimentar.
Para Starr, el futuro del gaming depende de crear nuevos personajes, historias y universos que conecten con las audiencias actuales, en lugar de apoyarse constantemente en la nostalgia.
Sus declaraciones han reavivado el debate dentro de la comunidad, donde cada vez más voces cuestionan si la industria necesita arriesgar más para evolucionar o si seguirá apostando por lo seguro a través de franquicias ya conocidas.



