A tres décadas de su lanzamiento, el Virtual Boy vuelve a captar la atención de la comunidad gamer como una de las consolas más peculiares e incomprendidas de la historia. Lo que en su momento fue considerado un fracaso comercial, hoy es recordado como un experimento adelantado a su época, que intentó llevar la realidad virtual al mercado doméstico mucho antes de que la tecnología estuviera lista.
Una apuesta ambiciosa que nació demasiado pronto
El Virtual Boy fue lanzado en 1995 bajo la dirección del legendario ingeniero Gunpei Yokoi, creador también de la Game Boy. La consola ofrecía gráficos en 3D estereoscópico mediante un visor que el jugador debía observar directamente, creando una ilusión de profundidad única para su tiempo.
Sin embargo, el sistema presentaba importantes limitaciones:
Solo mostraba gráficos en color rojo y negro.
No era portátil, pese a su apariencia compacta.
Resultaba incómodo de usar durante sesiones prolongadas.
Tenía un catálogo muy limitado de juegos.
Estos factores contribuyeron a su rápido retiro del mercado apenas un año después de su lanzamiento.
De fracaso comercial a pieza de culto
Hoy en día, el Virtual Boy es visto con una perspectiva completamente distinta. Medios especializados como Vandal destacan que revisitar esta consola es una experiencia fascinante, ya que permite entender cómo Nintendo experimentó con tecnologías que décadas después se convertirían en tendencia, como la realidad virtual y la inmersión tridimensional.
Aunque el Virtual Boy vendió menos de un millón de unidades, su legado es significativo. Representa uno de los pocos momentos en que Nintendo asumió un riesgo tecnológico radical, algo que eventualmente daría frutos con consolas innovadoras como el Wii y el Switch.
Un recordatorio del ADN experimental de Nintendo
El Virtual Boy demuestra que incluso los fracasos pueden influir en el futuro de la industria. Su existencia evidencia que la innovación no siempre es comprendida en su momento, pero puede sembrar las bases de avances posteriores.
Treinta años después, esta consola sigue siendo una curiosidad tecnológica, una pieza de colección y un símbolo de una era en la que las compañías estaban dispuestas a imaginar el futuro, incluso si el mundo aún no estaba preparado para él.



