Una niña de 13 años en China ha dejado a sus padres sin ahorros tras gastar 60.000 euros en videojuegos y micropagos dentro de estas aplicaciones, según informa Techspot. El incidente ha reavivado el debate sobre los riesgos de los micropagos en videojuegos y el uso no supervisado de tecnología por parte de menores.
La menor, sin el conocimiento de sus padres, utilizó la tarjeta de débito de su madre, que había vinculado a su teléfono móvil, para realizar las compras. Se estima que gastó más de 15.000 euros en la adquisición de videojuegos y otros 27.152 euros en micropagos para desbloquear funciones exclusivas. Además, la niña confesó haber comprado juegos para al menos diez compañeros de clase, quienes la presionaron para financiar sus compras.
El caso salió a la luz cuando la profesora de la joven alertó a los padres sobre el tiempo excesivo que dedicaba a jugar. Preocupados, los padres revisaron sus cuentas bancarias y descubrieron que apenas quedaban seis céntimos de euro. La niña había estado eliminando regularmente los registros de pago para no ser descubierta.
El problema de los micropagos en videojuegos
El modelo de micropagos, utilizado en muchos juegos “free to play”, ha sido objeto de críticas por su potencial para incentivar a los jugadores, especialmente a los menores, a gastar dinero sin plena consciencia de las consecuencias. Organizaciones como la Organización Europea de Consumidores (BEUC) y la OCU han advertido repetidamente sobre los riesgos de este sistema. Según un informe de la OCU, el gasto promedio en compras dentro de videojuegos ha aumentado a 39 euros en el último año, superando los registros previos a la pandemia.
Este caso ha puesto en el centro del debate la necesidad de una mayor regulación para proteger a los jóvenes usuarios de las tácticas engañosas que pueden llevar a un gasto desmedido en plataformas de videojuegos.



