Un coleccionista que conservó cuidadosamente una funda original de edición especial para la Nintendo 3DS se llevó una gran sorpresa al abrirla tras varios años: el accesorio, guardado en su empaque original, se había desintegrado por completo.
La funda en cuestión era una edición inspirada en Dragon Quest VIII, lanzada originalmente en 2017. Al revisarla años más tarde, el propietario encontró que el material ya no era una funda sólida, sino más bien una masa polvorienta.
Según expertos en materiales, el accesorio estaba fabricado con TPU biodegradable, un tipo de plástico-caucho diseñado para descomponerse más rápido que los plásticos tradicionales. Por ello, a pesar de haber estado resguardada, la funda simplemente cumplió su ciclo.
Este incidente ha generado alarma entre coleccionistas, pues demuestra que no basta con guardar un objeto en su caja original para garantizar su preservación indefinida. La elección del material, el entorno de almacenamiento y el paso del tiempo también juegan un papel clave.



