Un nuevo documental disponible en Amazon Prime Video, titulado The Age of Disclosure, ha provocado que quienes lo han visto reconsideren sus convicciones sobre los OVNIs. Lo que antes parecía ciencia ficción ahora luce diferente tras testimonios de exmilitares, científicos y altos funcionarios.
¿Qué presenta el documental?
A diferencia de los típicos relatos populares sobre extraterrestres, esta producción reúne 34 testimonios de alto perfil: militares en activo o retirados, científicos de renombre y exfuncionarios, que aseguran haber investigado fenómenos aéreos no identificados.
Según sus declaraciones, existen registros —videos, datos radar, observaciones directas— de objetos con maniobras imposibles para tecnología conocida: aceleraciones extremas, suspensión en aire sin consumo de combustible, ausencia de sistemas convencionales de propulsión, y movimientos que desafían las leyes físicas.
Además, se expone que ciertos proyectos gubernamentales secretos habrían intentado estudiar o explotar esa tecnología —algo que, de ser cierto, implicaría un cambio radical en nuestra comprensión de la física, la defensa e incluso la energía.
¿Por qué ahora hay quienes cambian de opinión?
Para muchos espectadores —incluso escépticos— lo convincente no son los típicos “avistamientos aislados”, sino la seriedad de los testimonios: oficiales dispuestos a arriesgar reputación y carrera, respaldados por documentación y evidencias más robustas que las historias tradicionales.
El efecto es claro: lo que antes se consideraba fantasía ahora despierta preguntas reales. Para algunos, ha sido suficiente para pasar de la duda al convencimiento: “algo existe ahí fuera”.
Sin pruebas concluyentes… aún
Pese a lo impactante del documental, especialistas advierten que —hasta ahora— no existe evidencia pública, verificada e independiente que confirme que esos objetos sean tecnológicos, extraterrestres o atribuibles a inteligencia no humana. Muchos fenómenos pueden tener explicaciones alternativas: errores de radar, señales mal interpretadas, reflexiones atmosféricas o incluso desinformación.
La comunidad científica continúa pidiendo pruebas concretas, reproducibles y auditables antes de emitir una conclusión definitiva. Mientras tanto, obras como The Age of Disclosure siguen alimentando el debate —y la fascinación— por lo desconocido.



