La reciente amenaza del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, de imponer aranceles del 25% a las exportaciones de México y Canadá ha encendido alarmas en diversos sectores, incluyendo el de los videojuegos. Esta medida, motivada por preocupaciones migratorias y de seguridad relacionadas con el tráfico de fentanilo, podría desencadenar una guerra comercial con México, como lo señaló la presidenta Claudia Sheinbaum, quien prometió responder con aranceles equivalentes a productos estadounidenses.
Impacto en consolas y videojuegos
El sector de videojuegos en México se vería directamente afectado, ya que gran parte de las consolas y juegos provienen de Estados Unidos. Los precios de estos productos podrían dispararse, complicando aún más el acceso a la tecnología y el entretenimiento para los consumidores mexicanos.
Ejemplos de posibles aumentos de precios:
PS5 Slim: De $11,999 MXN a aproximadamente $14,998 MXN.
Elden Ring: Shadow of the Erdtree Edition: De $1,699 MXN a $2,123 MXN.
Esto supondría que los precios actuales de los videojuegos en oferta podrían convertirse en los precios estándar, afectando también las temporadas de descuento como el Buen Fin o el Hot Sale.
El caso China: Una amenaza adicional
A esto se suma otra de las propuestas de Trump: aranceles de hasta el 40% a productos manufacturados en China. Dado que la mayoría de las consolas y componentes electrónicos son fabricados o ensamblados en el gigante asiático, esto podría elevar aún más los costos, creando un doble impacto para los consumidores mexicanos.
¿Qué implicaría una guerra comercial?
Especialistas advierten que una escalada arancelaria entre Estados Unidos, México y China no solo afectaría los precios de los productos importados, sino que también podría generar inflación en los tres países. Esto agravaría la situación de los jugadores, con precios de consolas y videojuegos que “se irían a las nubes”.
Un panorama incierto para los gamers
Aunque el 2025 aún no ha comenzado, el futuro se vislumbra complicado para la comunidad gamer en México. La falta de acceso a precios asequibles podría frenar la adopción de nuevas tecnologías y limitar la experiencia de millones de jugadores.
En este contexto, iniciativas como la fabricación local o la búsqueda de nuevos mercados de distribución podrían volverse indispensables para mitigar el impacto de estas políticas. Mientras tanto, los gamers deberán prepararse para tiempos difíciles en el sector.



