En su edición 2025, el Tokyo Game Show (TGS) volvió a demostrar por qué es uno de los eventos más esperados del año para jugadores, desarrolladores y entusiastas del mundo del gaming. Bajo una propuesta ambiciosa, la feria reunió cifras impresionantes, novedades tecnológicas y propuestas creativas destacadas.
Números que impresionan
El evento registró más de 263,000 asistentes durante sus días de actividad.
Participaron 1,136 empresas expositoras de 43 países, distribuidas en 4,159 stands.
Los visitantes pudieron probar 1,206 videojuegos diferentes.
Experiencias destacadas
El TGS no se limitó a los títulos de gran presupuesto. En los once pabellones y dos edificios que conformaron el recinto, hubo espacio para todo: desde consolas gigantescas hasta experiencias independientes, hardware innovador y realidad virtual.
Grandes lanzamientos como Resident Evil Requiem y Silent Hill f generaron largas filas no solo por la jugabilidad, sino también por la oportunidad de fotografiar el cosplay oficial que los acompañaba.
En el terreno indie destacaron propuestas como D-Topia (una aventura narrativa presentada por Annapurna), Hyperfunk (que recupera la estética de Jet Set Radio), Hell Punk: Purgatorio y Nammo, un “boss rush soulslike” con influencias asiáticas.
Hubo presencia significativa de hardware, periféricos temáticos (teclados con diseños de Evangelion, Serial Experiment Lain, etc.), dispositivos de VR, asistentes holográficos estilo anime y más provocaciones tecnológicas.
También se observó una colaboración internacional: países como Polonia montaron pabellones para promover sus desarrollos de videojuegos, juegos de mesa y cómics.
En cuanto a charlas, una de las más esperadas fue la presentación de Borderlands 4 por parte de Randy Pitchford, CEO de Gearbox, junto con desarrolladores japoneses. Se revelaron detalles del DLC C4SH y se mostró una partida cooperativa en vivo.
Lo que dejó el evento
La variedad fue una de sus mayores fortalezas: juegos AAA, proyectos indie, periferia tecnológica, arte digital y cultura otaku convergieron en una sola experiencia.
Muchas propuestas emergentes mostraron ambición y frescura: la innovación no solo vino de los gigantes del gaming, sino también de desarrolladores pequeños dispuestos a dejar huella con ideas originales.
El TGS 2025 reafirmó su rol como vitrina global: un cruce entre industria, comunidad y cultura que sigue evolucionando a ritmo acelerado.



