Estados Unidos ha actualizado su plan de aranceles y, aunque ha traído alivio para muchos sectores de la tecnología, el gaming no corre con la misma suerte. Según la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), productos como smartphones, computadoras, routers o procesadores están exentos de las tarifas impuestas por la administración de Donald Trump. Sin embargo, las consolas de videojuegos quedaron fuera de la lista… y eso tiene a los gamers con el alma en vilo.
👾 ¿Qué está pasando con PlayStation 5?
Aunque los nuevos aranceles aún no entran en vigor, Sony ya se adelantó y subió un 10% el precio de la edición digital de la PS5 en Europa y Reino Unido. De 449,99€ pasó a costar 499,99€, un precio que iguala al del modelo estándar con lector en su lanzamiento. Y según Bloomberg, EE.UU. podría ser el siguiente en sufrir este ajuste.
Sony atribuye la subida a la “elevada inflación y la fluctuación de los tipos de cambio”, pero muchos analistas creen que es una estrategia para mitigar los efectos de los aranceles antes de que impacten directamente en el precio de las consolas. También se especula que este aumento podría estar redirigiendo la atención del consumidor hacia modelos premium, como la PS5 Pro, que mantiene su precio intacto en 799,99€.
📉 ¿Y las demás consolas?
Lo preocupante es que el código arancelario 9504.50 —el que agrupa a las consolas de videojuegos— no aparece en la lista de exenciones. Esto significa que, a diferencia de otros dispositivos tecnológicos, las consolas aún podrían sufrir un aumento de precio si las tarifas entran en vigor como están planteadas. Xbox y Nintendo todavía no han reaccionado, pero el temor está latente.
🎯 ¿Qué significa esto para los gamers?
La PS5 Digital ya subió de precio en Europa.
Las consolas podrían volverse más caras si EUA aplica los aranceles.
Sony podría estar usando esta situación como estrategia comercial.
A diferencia de las computadoras o smartphones, los videojuegos quedaron fuera del “escudo anti-aranceles”.
En resumen, aunque la tecnología respira tranquila, el gaming sigue en la cuerda floja. Los próximos meses serán clave para ver si las consolas se salvan… o si tendremos que romper el cochinito.



