La iniciativa Stop Killing Games, liderada por el creador de contenido Ross Scott, anunció la creación de dos organizaciones sin fines de lucro: una en Europa y otra en Estados Unidos, con el objetivo de proteger los videojuegos del cierre definitivo cuando las empresas apagan sus servidores.
🎮 El objetivo: evitar que los juegos desaparezcan tras ser vendidos
El movimiento busca presionar a la industria para que garantice el acceso continuo a los videojuegos, incluso después de que el soporte oficial termine. Esto ocurre porque muchos títulos dependen de servidores online, y cuando estos se cierran, los usuarios pierden el acceso, pese a haber pagado por ellos.
La organización denuncia que, en la mayoría de los casos, los jugadores no compran el juego como propiedad permanente, sino una licencia de uso que puede dejar de funcionar si la empresa decide finalizar el servicio.
⚖️ Buscarán cambios legales y regulatorios
Como parte de su estrategia, Stop Killing Games prepara un análisis jurídico de más de 500 páginas que servirá para impulsar nuevas leyes que protejan los videojuegos como bienes culturales y garanticen su preservación.
Con la creación de estas ONG, el movimiento pretende:
Ejercer presión sobre las compañías de videojuegos
Impulsar nuevas regulaciones que protejan a los consumidores
Garantizar la preservación de juegos como patrimonio digital
Evitar la “obsolescencia planificada” en los videojuegos
🌍 Ya lograron más de 1.4 millones de firmas
La campaña ha ganado fuerza internacional, logrando reunir más de 1.45 millones de firmas en Europa, lo que permitió que la propuesta llegue a la Comisión Europea y al Parlamento Europeo para su evaluación.
Esto abre la puerta a posibles cambios legislativos que obliguen a las empresas a ofrecer alternativas cuando cierren servidores, como modos offline o acceso para preservación cultural.



