El fenómeno del huachicoleo eléctrico ha encontrado una nueva ruta de explotación: la criptominería. El secretario de Seguridad Pública de Puebla, Francisco Sánchez González, confirmó la existencia de tres granjas ilegales de criptomonedas, una de ellas ubicada en Nuevo Necaxa, municipio de Juan Galindo, donde se detectó el robo masivo de electricidad a la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
Criptomonedas y robo de energía: una mezcla rentable
Según Sánchez González, ya se tenía información previa sobre estas operaciones antes de la publicación del reportaje de la revista Proceso. Estas instalaciones —conformadas por decenas o cientos de computadoras especializadas en la validación de transacciones digitales— consumen cantidades elevadas de energía eléctrica, lo que vuelve altamente rentable el negocio cuando el consumo no se paga.
“Ya lo teníamos identificado, fue en Nuevo Necaxa, ya lo tenemos identificado”, reiteró el funcionario, destacando que la información ya formaba parte de la mesa de coordinación entre autoridades de Puebla y Tlaxcala.
Operativo conjunto con la Fiscalía
El funcionario detalló que ya se preparaba un operativo con la Fiscalía General del Estado y autoridades de la vecina entidad para intervenir estas granjas ilegales. Los tres centros detectados estarían operando de forma clandestina, robando electricidad para alimentar los sistemas de minería de criptomonedas, también conocidas como granjas de cripto.
El caso Nuevo Necaxa
La edición de abril de Proceso reveló que el pasado 31 de enero, la CFE, acompañada por fuerzas federales, desarticuló conexiones ilegales de alto consumo eléctrico en esa región de la Sierra Norte de Puebla, en instalaciones vinculadas al Sindicato Mexicano de Electricistas (SME).
La evidencia fotográfica y los testimonios obtenidos por el medio indican que este robo de energía habría sido utilizado específicamente para alimentar equipos de minería digital.
¿Un nuevo frente del crimen organizado?
La criptominería, cuando se realiza de manera legal, ya genera cuestionamientos por su impacto ambiental y el alto consumo eléctrico. Pero la variante clandestina —donde se roba la electricidad a la red nacional— representa una problemática aún más compleja: mezcla tecnología, crimen organizado y corrupción en ciertas estructuras locales.
El hallazgo de estas granjas ilegales en Puebla podría ser solo la punta del iceberg. En un contexto donde el mercado de las criptomonedas sigue creciendo, las autoridades enfrentan el reto de regular un sector descentralizado mientras combaten nuevas formas de saqueo de recursos públicos. La pregunta es: ¿cuántas más estarán operando en la sombra?



