Eduardo Ferry, académico de la Universidad Andrés Bello y director creativo en Paw Tech, tiene claro por qué títulos como Roblox, Minecraft y Fortnite se han convertido en los favoritos de niños y adolescentes. Según el especialista, estas plataformas no solo ofrecen diversión, sino una combinación de elementos que apelan directamente a las motivaciones clave de los más jóvenes.
“La posibilidad de jugar con otros en línea representa un gran valor para los usuarios”, señala Ferry, quien también es docente de Diseño de Juegos Digitales en el Campus Creativo de la UNAB.
¿Por qué estos juegos enganchan tanto?
Ferry identifica dos grandes grupos etarios: niños de 6 a 12 años y adolescentes de 13 a 17 años. A pesar de las clasificaciones por edad como el ESRB o el PEGI, los menores frecuentemente acceden a títulos con contenido o interacciones pensadas para públicos mayores.
Estos son algunos de los factores que explican su popularidad:
Roblox: el poder de crear y compartir
Roblox permite a sus usuarios —incluso los más pequeños— crear sus propios juegos (o “experiencias”) y compartirlos con la comunidad. Esto convierte a los niños no solo en jugadores, sino en pequeños desarrolladores.
Minecraft: libertad total en mundos abiertos
Minecraft destaca por su modo sandbox, donde la exploración, la creatividad y la cooperación se transforman en los motores principales del juego. Ferry destaca que estas mecánicas apelan directamente a la curiosidad natural de los niños.
Fortnite: competencia, estilo y socialización
Fortnite no solo es acción. Su diseño mezcla competencia, personalización de avatares y una fuerte integración social. La posibilidad de conectar con amigos y expresarse a través del juego lo vuelve altamente atractivo para adolescentes.
La fórmula del éxito: diversión + interacción
Para Ferry, la clave está en que estos videojuegos permiten explorar, construir, competir, colaborar y personalizar, elementos que generan una conexión emocional fuerte entre el usuario y su entorno virtual.
“La personalización de personajes, la interacción social y la posibilidad de compartir logros son claves para su éxito”, afirma.
¿Y la violencia?
Aunque en muchos de estos juegos la violencia es estilizada o caricaturesca, sigue siendo un punto de atención. Ferry aclara que la supervisión adulta es fundamental: los padres deben involucrarse en lo que consumen sus hijos, tanto por seguridad como por comprensión del entorno en que se desenvuelven.
En resumen: el éxito de Roblox, Minecraft y Fortnite no es casual. Estos títulos están diseñados cuidadosamente para estimular la imaginación, la competencia y la socialización de los jugadores más jóvenes. El desafío no está en prohibirlos, sino en entender su atractivo y acompañar a los niños en su uso responsable.



