La emergencia de tácticas para difundir ideologías extremistas dentro del mundo del gaming ha generado preocupación en Estados Unidos.

El auge del gaming en línea ha transformado la industria, conectando a millones de jugadores en entornos virtuales para disfrutar, competir y socializar. No obstante, esta actividad también enfrenta desafíos, como el fraude, las trampas y la violencia. Más preocupante aún es el uso de estas plataformas por parte de individuos y grupos que promueven ideologías extremistas y organizan sus actividades a través de videojuegos en línea. Las autoridades estadounidenses están conscientes de esta problemática y algunos creen que es necesario tomar medidas adicionales.

Exigen al FBI y otras agencias actuar contra el extremismo en el mundo del gaming en línea

La Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno de Estados Unidos (GAO, por sus siglas en inglés) ha emitido un informe sobre las estrategias implementadas para supervisar la presencia de grupos extremistas en los juegos en línea. El informe destaca que empresas del sector como Epic Games, Activision, Roblox Corporation y Riot Games han colaborado con el FBI y el Departamento de Seguridad Nacional en los últimos años para identificar y contrarrestar a grupos extremistas que utilizan plataformas en línea para difundir su mensaje y reclutar miembros.

En 2022, el Departamento de Seguridad Nacional de EE. UU. lanzó una investigación sobre la presencia de grupos radicales en el ámbito de los videojuegos. No obstante, la GAO señala la falta de una estrategia clara y objetivos comunes entre las agencias gubernamentales y las empresas de videojuegos, lo cual es esencial para combatir eficazmente el extremismo en línea: “Sin una estrategia definida o metas claras, es probable que las agencias no logren evaluar la efectividad de su comunicación con las empresas ni la eficiencia de sus sistemas de intercambio de información para cumplir con sus misiones”.

Un estudio realizado por The Intercept resalta que el extremismo difundido digitalmente, aunque de índole doméstica, no es en sí mismo ilegal. Bajo esta categoría coexisten múltiples ideologías con diferentes estructuras y objetivos, no limitados únicamente a cuestiones políticas, gubernamentales, religiosas o socioeconómicas. Por tanto, este tipo de investigaciones a menudo choca con los derechos constitucionales que salvaguardan la libertad de expresión. Aun así, hay sectores legislativos que ven esta cuestión como un problema que requiere atención.

A pesar de estos desafíos, la GAO insta a las agencias de investigación y a las empresas de videojuegos a desarrollar una estrategia y establecer indicadores claros que, según este organismo gubernamental, demuestran el potencial de los extremismos en las plataformas digitales para influir en millones de personas.