La última innovación de Google es una inteligencia artificial (IA) que no solo juega a videojuegos, sino que también comprende instrucciones en lenguaje natural. Aunque no es la primera vez que vemos a una IA incursionar en el ámbito de los videojuegos, con ejemplos previos en títulos como ‘Go’, ‘Starcraft II’, y diversos juegos de Atari, la propuesta reciente de Google a través de su laboratorio de IA, DeepMind, marca un antes y un después. Presentando a SIMA (Agente Multi-mundo Instructivo Escalable, por sus siglas en inglés), esta IA destaca por su habilidad para aprender a jugar prácticamente cualquier juego, interpretando y siguiendo instrucciones dadas en lenguaje natural, adaptándose así a una extensa variedad de universos de juego.

Para desarrollar y afinar las capacidades de SIMA, DeepMind colaboró con ocho estudios de desarrollo de videojuegos y experimentó con diversos títulos, desde ‘No Man’s Sky’ hasta ‘Valheim’, explorando cómo las acciones específicas de cada juego se relacionan con el lenguaje utilizado para dirigirlas. Este proceso implicó el análisis de partidas donde un jugador instruía a otro, así como sesiones de juego libre seguidas de revisiones para transcribir las instrucciones que guiarían las acciones vistas en pantalla.

SIMA funciona mediante la interpretación de imágenes de pantalla e instrucciones en lenguaje natural, sin requerir acceso al código fuente del juego o herramientas adicionales, solo necesita un teclado y un ratón para interactuar con el entorno virtual. Actualmente, esta IA se prueba en 600 habilidades básicas, que incluyen movimientos, interacciones con objetos y navegación de menús, con el potencial de ejecutar comandos complejos en el futuro, como la realización de tareas que impliquen una secuencia de acciones más elaboradas.

Aunque aún en etapas tempranas de desarrollo, el objetivo de SIMA va más allá de la simple ejecución de tareas dentro de un videojuego. Google aspira a crear sistemas de IA generales capaces de comprender y realizar una amplia gama de actividades, ofreciendo asistencia útil tanto en entornos virtuales como en aplicaciones prácticas en el mundo real. Este avance no solo redefine las posibilidades de la interacción entre humanos e IA en el ámbito de los videojuegos, sino que también plantea un futuro emocionante para la aplicación de estas tecnologías en diversas áreas.