Aunque muchos jugadores piensan que la crisis actual de las memorias RAM solo afecta a las PC, la verdad es que también puede influir indirectamente en el mundo de las consolas y videojuegos, debido a cómo está organizada toda la cadena de producción de hardware.
¿Qué está pasando con la RAM?
La memoria RAM —un componente clave para el funcionamiento rápido de cualquier sistema— ha atravesado escasez y alzas de precio en los últimos años por varios motivos:
Limitaciones en producción global, especialmente tras cuellos de botella logísticos postpandemia.
Alta demanda constante tanto de PC como de dispositivos móviles, servidores y consolas.
Competencia por semiconductores y chips avanzados que han presionado los inventarios de fabricantes.
Esto ha llevado a que los precios de módulos de RAM suban y que los fabricantes busquen ajustar sus cadenas de suministro para evitar quedarse sin stock.
¿Y qué tiene que ver con las consolas?
Aunque las consolas como PlayStation o Xbox usan memorias especiales que a menudo se producen en lotes dedicados, los fabricantes no están completamente aislados:
Muchos componentes (como chips, controladores y memorias) provienen de los mismos proveedores globales que sirven a la industria de PC.
La escasez generalizada de chips y memorias puede afectar la producción de consolas nuevas o sus variantes. Si aumenta la dificultad de abastecimiento de RAM o de otros semiconductores, podría traducirse en demoras de fabricación o incrementos en el precio final.
¿Podrían subir de precio las consolas?
No es seguro que todos los modelos aumenten de costo, pero sí existe el riesgo de que:
Los precios de consolas “ediciones especiales” o con más memoria se ajusten hacia arriba.
Las variantes con mayor RAM o hardware más robusto tengan menos disponibilidad.
Desarrolladores y fabricantes opten por diseños que requieran menos memoria costosa, afectando potencialmente prestaciones futuras.
¿Qué significa para los jugadores?
Para quienes juegan principalmente en consolas, los principales efectos podrían ser:
Menor disponibilidad temporal de ciertas versiones con configuraciones superiores.
Variaciones en precio según el mercado y los acuerdos de producción.
Un mayor valor de mercado para consolas de generaciones recientes si la oferta se restringe.



