Según declaraciones de un exdesarrollador de Nintendo, Shigeru Miyamoto —creador de franquicias emblemáticas como Super Mario y The Legend of Zelda— considera que los videojuegos son principalmente productos, en lugar de obras de arte. Esta perspectiva se alinea con su rol como diseñador, enfatizando la funcionalidad, la experiencia del usuario y el disfrute práctico por encima de cualquier narrativa artística profunda.
Miyamoto ha aclarado que él mismo se ve más como un diseñador de productos que como un artista creador de arte, pues su meta central es desarrollar experiencias divertidas para su audiencia. En lugar de buscaré expresar una visión artística, se centra en hacer que el juego funcione de manera intuitiva y atractiva.
Esta postura no es nueva: en años anteriores había afirmado en entrevistas que nunca había considerado los videojuegos una forma de arte, y que su verdadera pasión radica en ensamblar piezas y darles sentido como producto funcional, más que como creación artística.



