El avance tecnológico en las consolas parece estar llegando a un punto de inflexión. Los saltos generacionales, que en el pasado sorprendían por sus enormes avances gráficos y de rendimiento, se han vuelto cada vez más pequeños. Comparar el salto de PS1 a PS2 o de PS2 a PS3 con la evolución de PS4 a PS5 deja en evidencia una tendencia clara: las diferencias son cada vez menos notorias para el jugador promedio.
Shawn Layden, ex-CEO de Sony Interactive Entertainment, ha abordado este fenómeno en una reciente entrevista. Según Layden, los gigantescos avances tecnológicos que solían caracterizar a las generaciones pasadas podrían no volver a repetirse. En su opinión, nos estamos acercando al límite de lo que las consolas pueden ofrecer, especialmente en términos de mejoras visuales. La creación de modelos humanos completamente realistas en videojuegos, uno de los últimos retos por alcanzar, es un ejemplo de estas metas cada vez más complejas y menos revolucionarias.
El estancamiento del hardware
Layden también señala que la innovación en hardware se ha ralentizado. Tanto PlayStation como Xbox utilizan tecnologías de AMD, lo que crea un ecosistema más homogéneo. Esto dificulta la diferenciación a nivel técnico entre ambas plataformas. Aunque las consolas futuras seguirán mejorando, esas mejoras serán más pequeñas y se acercarán a lo que Layden llama las “especificaciones finales”: un techo técnico que solo podría superarse con cambios radicales en diseño.
¿El fin de la guerra de consolas?
Este panorama podría llevar a una unificación en el diseño del hardware de las consolas. Layden plantea un escenario donde PlayStation y Xbox adoptan un estándar común, dejando como única diferencia los juegos exclusivos. Ya hoy, los títulos multiplataforma ofrecen un rendimiento casi idéntico en ambas consolas, y esta tendencia podría acentuarse.
Sin embargo, su análisis deja fuera a Nintendo, que ha optado históricamente por un enfoque único en diseño e innovación. Tampoco contempla un posible regreso a configuraciones más personalizadas de CPU y GPU que podrían reactivar la competencia técnica, aunque esto implicaría mayores costos de desarrollo.
Impacto en el gaming de PC
Este “estancamiento” de las consolas podría tener repercusiones significativas para el gaming en PC. Las consolas suelen marcar la base para el desarrollo de videojuegos, y una menor innovación en este ámbito podría limitar los avances técnicos y jugables. Según Layden, la evolución del PC ha dependido en gran medida de los fabricantes de hardware, como NVIDIA, y su apuesta por tecnologías como el trazado de rayos. Sin este impulso, las diferencias entre consolas y PC serían aún menores.
El futuro de las consolas
Con el horizonte de PS6 y Xbox Next, la pregunta no es si habrá mejoras, sino qué tan significativas serán y si podrán justificar una nueva generación. Mientras tanto, la innovación podría depender de factores externos, como nuevos enfoques de diseño o tecnologías disruptivas que vuelvan a marcar un antes y un después en la industria del gaming.



