En un movimiento que intensifica la presión sobre el ecosistema cripto en medio del conflicto entre Rusia y Ucrania, el gobierno ruso ha catalogado oficialmente al exchange de criptomonedas WhiteBIT y su empresa matriz, W Group, como “organizaciones indeseables” bajo su legislación vigente. Esta medida convierte en delito cualquier interacción con la plataforma dentro del territorio ruso y alerta a operadores, usuarios y aliados sobre los riesgos legales de colaborar con la firma.
Acusaciones de apoyo financiero a la defensa ucraniana
Las autoridades rusas acusan a WhiteBIT de haber utilizado su infraestructura para canalizar fondos hacia el esfuerzo militar ucraniano, particularmente desde que empezó la invasión en febrero de 2022. Según la Fiscalía General rusa, la empresa habría facilitado al menos 11 millones de dólares en apoyo financiero, incluidos cerca de 1 millón destinados a la compra de drones para las fuerzas ucranianas. Las mismas fuentes señalan que la plataforma habría posibilitado lo que Moscú describe como esquemas “grises” para mover capitales fuera de Rusia.
Respuesta de WhiteBIT y antecedentes
WhiteBIT, fundada en 2018 por el emprendedor ucraniano Volodymyr Nosov, ha afirmado que la designación rusa solo reafirma su postura de apoyo a Ucrania. La compañía sostiene que dejó el mercado ruso a principios de 2022, bloqueando todas las cuentas de usuarios de Rusia y Bielorrusia y eliminando los pares de negociación en rublos —una decisión que en su momento hizo perder alrededor del 30 % de su base de usuarios.
Además de su labor como exchange, WhiteBIT ha apoyado proyectos de recaudación de fondos para causas humanitarias y de defensa mediante su plataforma de pagos Whitepay, que según la compañía ha procesado más de 160 millones de dólares en donaciones en cripto para Ucrania.
Riesgos legales y contexto amplio
La designación como “organización indeseable” implica que cualquier ciudadano ruso que opere o promocione servicios vinculados a WhiteBIT podría enfrentar consecuencias penales, incluidas posibles penas de prisión bajo la legislación local. Este tipo de etiqueta es parte de un marco legal más amplio que el gobierno de Rusia ha empleado para restringir la actividad de entidades extranjeras consideradas una amenaza para el orden público o la seguridad nacional.
Este incidente refleja cómo la creciente participación de criptomonedas en operaciones globales —incluyendo donaciones, apoyo financiero en tiempos de conflicto y transacciones transfronterizas— puede cruzar rápidamente los límites de la política internacional y la regulación estatal, generando tensiones entre gobiernos y empresas tecnológicas en un entorno geopolítico cada vez más polarizado.



