Las relaciones románticas han experimentado una transformación significativa con la proliferación de aplicaciones basadas en inteligencia artificial (IA). Plataformas como Replika, Intimate y Forever Voices ofrecen conversaciones sofisticadas con avatares personalizados, llevando la interacción virtual a un nuevo nivel. Sin embargo, los expertos advierten sobre posibles riesgos, como la perpetuación de comportamientos machistas y controladores en estas interacciones.

Estas aplicaciones permiten crear compañeros virtuales adaptados a las preferencias individuales, avanzando hacia la construcción de relaciones virtuales más realistas. Desde la elección del género y la apariencia física hasta la personalización de rasgos específicos, estas herramientas brindan un nivel sin precedentes de control sobre la pareja virtual.

A pesar de ofrecer una salida para aquellos que encuentran dificultades en las interacciones sociales del mundo real, estas aplicaciones plantean preocupaciones éticas. La posibilidad de generar compañeros ideales refuerza estereotipos perjudiciales sobre el amor romántico y los roles de género, alimentando la percepción de que uno puede controlar a la pareja de manera total.

El uso de inteligencia artificial también plantea problemas de sesgo, ya que los modelos de aprendizaje automático se basan en datos de internet, que a menudo están sesgados. Esto se traduce en avatares que reflejan estereotipos y respuestas condescendientes, ya que aprenden de las interacciones de los usuarios y pueden acabar respondiendo exactamente lo que estos desean escuchar.

Aunque estas aplicaciones han experimentado un aumento de popularidad, especialmente durante la pandemia, los expertos advierten sobre la falta de autenticidad en estas interacciones y la posibilidad de que refuercen dinámicas misóginas y comportamientos nocivos. A pesar de la creciente aceptación de la inteligencia artificial en diversos aspectos de la vida, la cuestión ética y el impacto en las relaciones humanas plantean desafíos significativos.