La Ciudad de México ha puesto en la mira a plataformas de videojuegos como Roblox ante el aumento de delitos digitales que afectan a menores, como el ciberacoso y la sextorsión.
La iniciativa surge desde el Congreso capitalino, donde legisladores han propuesto reforzar la protección de niñas, niños y adolescentes en entornos digitales. El objetivo es claro: evitar que estos espacios se conviertan en zonas de riesgo sin supervisión.
Una reforma para proteger a los menores
La propuesta contempla modificar la Ley de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, específicamente para garantizar un acceso seguro a internet como una obligación del Estado. Esto implicaría acciones más concretas en prevención, detección y atención de violencias digitales.
Entre los puntos clave está el desarrollo de mecanismos que permitan monitorear y reaccionar ante conductas peligrosas dentro de plataformas digitales y videojuegos.
Videojuegos en el centro del problema
El foco no está únicamente en Roblox, sino también en otros títulos populares como Fortnite y Minecraft, donde los menores interactúan con desconocidos en tiempo real.
Especialistas y autoridades han advertido que estos entornos pueden ser utilizados por delincuentes para acercarse a menores, ganarse su confianza y posteriormente cometer delitos como extorsión o abuso digital.
Casos previos han señalado que plataformas como Roblox pueden convertirse en espacios vulnerables, donde se han detectado prácticas como grooming, sextorsión y manipulación de menores.
Un problema creciente en México
El debate no es nuevo, pero sí cada vez más urgente. En distintas regiones del país, autoridades ya han alertado sobre el uso de videojuegos y redes sociales como herramientas para contactar a menores con fines delictivos.
Incluso se ha documentado que en pocos minutos un agresor puede establecer contacto con un menor y comenzar a manipularlo, lo que enciende las alertas sobre la falta de control en estos espacios digitales.
Hacia un entorno digital más seguro
La iniciativa en CDMX busca sentar un precedente en la regulación del entorno digital para menores, en un contexto donde los videojuegos han evolucionado más allá del entretenimiento y funcionan también como redes sociales.
El reto será equilibrar la libertad digital con la seguridad, en una industria que crece rápidamente y donde millones de niños interactúan diariamente sin conocer los riesgos reales.



