- La postura de la administración Trump
David Sacks, el “zar de las criptomonedas” y actual asesor de la Casa Blanca, ha dejado claro que la administración de Donald Trump ve al Bitcoin y a las criptomonedas como activos estratégicos. La orden ejecutiva firmada en marzo de 2025:
Autoriza la creación de una reserva estratégica de Bitcoin.
Permite la adquisición de más BTC siempre que sea “presupuestariamente neutral” (sin impuestos ni deuda adicional).
Ya existen 198,012 BTC en posesión del gobierno de EE.UU., principalmente de incautaciones.
Interpretación clave: EE.UU. podría estar apuntando a competir con otros estados en la acumulación de criptoactivos como reserva soberana, en una especie de “guerra fría digital”.
- El sector bancario: listo, pero cauto
A pesar del giro político favorable hacia las criptomonedas, los grandes bancos de EE.UU. (como JPMorgan, Morgan Stanley, Charles Schwab y Bank of America) avanzan con cautela estratégica:
Exploran programas piloto limitados a custodia, comercio spot o asociaciones con criptoempresas.
Dudan en ser los primeros en expandirse agresivamente, por temor a cambios regulatorios abruptos.
Algunos, como JPMorgan, mantienen un tono crítico (Dimon: “no soy fanático del bitcoin”).
Claves del sector:
Interés creciente en custodia de criptoactivos.
Planes para stablecoins y integración de cripto en plataformas de trading.
Demandan reglas claras y coherentes en materia de AML (lavado de dinero), KYC (conoce a tu cliente) y supervisión.
- Problemas estructurales: falta de coordinación
Aunque el gobierno impulsa una visión cripto-positiva, el grupo de trabajo liderado por Sacks no incluye a reguladores bancarios, lo cual limita la confianza de las grandes entidades financieras para expandirse.
Riesgo: sin participación de la SEC, OCC o la FDIC en el diseño de la estrategia nacional de criptos, los bancos seguirán operando en la incertidumbre.
La administración Trump busca posicionar a EE.UU. como potencia cripto y usar Bitcoin como activo estratégico. Pero sin un marco regulatorio completo y bien coordinado, los grandes bancos solo actuarán con pasos tímidos.
📌 A corto plazo, veremos pilotos, pruebas y alianzas.
📌 A mediano plazo, si se logra una regulación bancaria clara e inclusiva, podría estallar una nueva fase de adopción institucional sin precedentes.



