El reciente rescate de un adolescente de Oaxaca que fue reclutado por el Cártel de Sinaloa a través del videojuego Free Fire ha encendido las alarmas sobre los peligros que enfrentan los jóvenes en internet y, en particular, en los videojuegos en línea. Las autoridades confirmaron que el menor, originario de la comunidad de La Lobera en el municipio de Santa Inés del Monte, fue localizado mientras viajaba hacia Mazatlán, Sinaloa, tras haber sido contactado por criminales a través de la plataforma del juego.
Este caso no es aislado. En los últimos años, se ha documentado cómo el crimen organizado utiliza videojuegos y redes sociales como herramientas para reclutar menores. En 2021, el gobierno mexicano ya había advertido sobre este fenómeno, señalando que plataformas como PlayStation, Xbox y Nintendo, además de redes sociales como TikTok e Instagram, son utilizadas por grupos criminales para atraer a jóvenes de manera anónima.
El método es insidioso: los criminales se infiltran en las partidas de videojuegos utilizando nombres de usuario relacionados con cárteles, como CJNG (Cártel Jalisco Nueva Generación) o CDN (Cártel del Noreste), y ofrecen trabajos atractivos a los menores, en ocasiones como vigilantes o “halcones”, prometiendo salarios elevados.
El fiscal de Oaxaca, Bernardo Rodríguez Alamila, hizo un llamado urgente a los padres para que supervisen las actividades en línea de sus hijos, recordando la importancia de navegar de manera segura y de denunciar cualquier actividad sospechosa. Esta situación pone de relieve la creciente necesidad de mayor conciencia y supervisión en el uso de plataformas digitales, especialmente cuando se trata de menores de edad.
Este tipo de casos reflejan la forma en que el crimen organizado ha adaptado sus métodos a la era digital, aprovechando la conectividad y la anonimidad que ofrecen los videojuegos y redes sociales para captar a jóvenes, contribuyendo así a la violencia en México.



