Las empresas deberán reportar cada operación con identificación completa del usuario
En un movimiento que podría redefinir el futuro de las criptomonedas en Europa, el Reino Unido ha anunciado una regulación que obligará a todas las empresas del sector cripto a reportar cada transacción con información detallada sobre los usuarios. A partir de 2026, el anonimato —considerado por muchos como uno de los pilares fundamentales del ecosistema cripto— quedará prácticamente erradicado.
Resumen clave:
Todas las transacciones deberán ser reportadas al fisco con nombre, dirección y número fiscal del usuario.
Las plataformas cripto estarán obligadas a implementar un sistema de vigilancia fiscal exhaustivo.
El anonimato y la descentralización enfrentan un retroceso en Europa, alineados con regulaciones internacionales.
Un cambio de paradigma en el control financiero
Esta nueva normativa forma parte del marco de reporte de criptoactivos (Crypto-Asset Reporting Framework, CARF) propuesto por la OCDE. Su objetivo: reforzar la transparencia y combatir la evasión fiscal. En términos prácticos, significa que cada transacción cripto —sin importar su tamaño— será monitoreada, registrada y compartida con HMRC, la autoridad tributaria británica.
Los datos requeridos incluyen:
Nombre completo del usuario
Dirección física
Número de identificación fiscal
Monto y naturaleza de los activos involucrados
Esta decisión supone un giro radical respecto a los ideales de Bitcoin y el movimiento Web3: descentralización, autonomía y privacidad. La blockchain, concebida como una alternativa al control centralizado, será usada ahora como herramienta de supervisión tributaria.
Responsabilidades crecientes para las empresas cripto
Las plataformas que operan en territorio británico deberán modificar su infraestructura técnica para cumplir con estas exigencias. No se trata solo de reforzar los procesos de Know Your Customer (KYC), sino de establecer una trazabilidad total de las operaciones.
El costo del incumplimiento no será menor: se contemplan multas de hasta 300 libras esterlinas por usuario no reportado correctamente. Este nivel de presión regulatoria también alcanzará a empresas, fideicomisos y organizaciones sin fines de lucro.
Entre los desafíos que enfrentan los proveedores:
Sistemas de reporte automatizado
Protección avanzada de datos sensibles
Coordinación con autoridades fiscales internacionales
Cumplimiento legal en múltiples jurisdicciones
El endurecimiento de las normas podría empujar a algunas empresas a trasladarse a países con regulaciones menos estrictas.
Los usuarios: los grandes afectados
Los usuarios individuales también sentirán el peso de la medida. Incluso las wallets vinculadas a pequeñas transacciones deberán estar asociadas a identidades verificadas. La promesa de anonimato y soberanía financiera se diluye frente al avance del control estatal.
Este escenario plantea varios riesgos:
Pérdida total del anonimato transaccional
Posibilidad de perfilamiento fiscal o legal
Temor ante un mal uso de la recolección masiva de datos
Y lo más preocupante: la vigilancia deja de estar dirigida solo a criminales; por defecto, recae sobre toda la comunidad cripto.
¿Hacia una cripto sin alma?
El Reino Unido no es una excepción. La Unión Europea avanza en la misma dirección con la próxima implementación de la Anti-Money Laundering Regulation (AMLR), que prohibirá las criptomonedas privadas y eliminará las wallets anónimas en 2027.
Esto abre un debate profundo:
¿Hasta qué punto pueden los gobiernos imponer transparencia sin comprometer las libertades individuales?
Y más aún:
¿Qué queda de la visión original de una cripto verdaderamente independiente?
Mientras el mundo se adentra en una era de vigilancia digital, la lucha por el equilibrio entre seguridad y libertad apenas comienza.



