Los videojuegos no son solo entretenimiento: cuando se eligen apropiadamente, pueden ayudar a los más chicos a desarrollar habilidades cognitivas, emocionales y de resolución de problemas. Según especialistas en educación y psicología, ciertos estilos de juegos ofrecen beneficios adicionales en cuanto a autonomía, toma de decisiones y creatividad, siempre que se usen con moderación y bajo supervisión adecuada.
- Juegos de estrategia y planificación
Títulos que requieren pensar por adelantado, establecer metas y tomar decisiones complejas —como juegos de construcción de imperios, estrategia por turnos o gestión de recursos— pueden fomentar:
Resolución de problemas
Planeación a largo plazo
Pensamiento crítico
Estos juegos obligan a los jugadores a considerar consecuencias y evaluar diferentes caminos antes de actuar, lo que fortalece la autonomía.
- Juegos cooperativos o sociales
Los videojuegos que promueven la cooperación entre jugadores —especialmente en línea o en equipo— ayudan a desarrollar:
Comunicación efectiva
Empatía y escucha activa
Organización en conjunto
Al trabajar con otros, los niños aprenden a tomar iniciativa dentro del grupo y a negociar roles, lo cual refuerza su autonomía dentro de un contexto colaborativo.
- Juegos de mundo abierto y sandbox
Estos títulos permiten explorar, experimentar y trazar estrategias propias sin una ruta fija. Características clave:
Libertad para elegir actividades
Posibilidad de aprender de errores sin penalidades severas
Estímulo a la creatividad y curiosidad
Ejemplos populares incluyen títulos donde el objetivo no es solo “ganar”, sino crear tu propio estilo de juego.
- Juegos de rompecabezas y lógica
Resolver acertijos o desafíos mentales en videojuegos obliga a los jugadores a pensar críticamente, probar diferentes soluciones y aprender de las fallas. Este tipo de experiencia puede traducirse en una mayor confianza en la propia toma de decisiones fuera de la pantalla.
- Juegos educativos con objetivos claros
Apps y juegos diseñados con propósito educativo —con misiones, metas y niveles graduados— pueden ayudar a niños a distinguir tareas, seguir instrucciones y avanzar de manera autónoma conforme dominan habilidades concretas.
¿Qué dicen los especialistas?
Los expertos coinciden en que no todos los videojuegos son iguales cuando se trata de desarrollo personal. Un título que pone al jugador frente a decisiones complejas, estrategias no lineales o interacción social tiene más potencial para estimular autonomía, comparado con juegos que simplemente recompensan reacciones rápidas o pulsaciones de botones.
Recomendaciones para padres y educadores
✔ Establecer tiempos razonables de juego, equilibrándolos con actividades físicas y sociales.
✔ Seleccionar juegos con contenido positivo o educativo.
✔ Jugar ocasionalmente con los niños para comprender su experiencia y reforzar aprendizajes.
✔ Conversar con ellos sobre qué decisiones toman dentro del juego y por qué, para conectar esas habilidades con situaciones de la vida real.
En resumen: los videojuegos pueden ser más que diversión. Cuando se eligen bien y se acompañan de una supervisión consciente, pueden contribuir al desarrollo de la toma de decisiones, la creatividad, la cooperación y la autonomía en los niños, sin sacrificar el disfrute.



