La PlayStation 5 dominó las ventas de consolas en Estados Unidos durante noviembre de 2025, a pesar de que ese mes resultó ser uno de los peores para el mercado de hardware en las últimas dos décadas. La combinación de una baja generalizada en la adquisición de consolas y el liderazgo continuo de PS5 destaca la fortaleza de la plataforma frente a un entorno de ventas debilitado.
Caída del mercado de consolas
Aunque PlayStation 5 lideró el ranking, el mercado total de consolas de videojuegos experimentó una caída significativa en comparación con años anteriores, marcada por diversos factores:
Menor interés general de los consumidores por comprar hardware nuevo en el cierre del año.
Capacidad de stock limitada o retrasos en suministro, que afectaron la disponibilidad de consolas.
Competencia con otros dispositivos electrónicos durante la temporada de descuentos.
Este descenso hace que noviembre de 2025 sea comparable con los periodos más flojos de ventas de consolas en los últimos 20 años, una situación llamativa especialmente por tratarse de un mes clave debido a ofertas y jornadas como el Black Friday.
PS5, firme a pesar de la debilidad del mercado
A pesar de este contexto general de desaceleración, la PlayStation 5 logró posicionarse como la consola más vendida en Estados Unidos durante el mes, superando a competidores como Xbox Series X|S y Nintendo Switch. Este liderazgo se atribuye a varios factores:
Un catálogo sólido de juegos exclusivos que mantiene el interés de los jugadores.
Paquetes y ediciones especiales que continúan atrayendo a nuevos compradores.
La popularidad sostenida de la plataforma entre diversas generaciones de jugadores.
¿Qué significa para la industria?
Que PS5 haya encabezado las ventas en un mes complicado indica que, aunque el mercado de consolas de videojuegos puede experimentar altibajos temporales, la demanda por hardware de nueva generación sigue presente, especialmente para plataformas que combinan buen catálogo con seguidores leales.
Además, este patrón sugiere que factores externos —como tendencias de consumo, competencia con otros dispositivos y condiciones económicas— están influyendo cada vez más en las decisiones de compra de hardware de gaming, más allá del atractivo intrínseco de las consolas.



