Analistas del mercado de criptoactivos señalan que Bitcoin (BTC) y Ethereum (ETH) —las dos criptomonedas más grandes por capitalización— están posicionadas para captar la mayor parte del interés institucional en 2026, mientras que muchas altcoins podrían quedar rezagadas frente a ellas.
Rotación de capital hacia BTC y ETH
Tras un último trimestre volátil en 2025, muchos inversores institucionales —incluyendo fondos de gran tamaño y gestores profesionales— han comenzado a moverse desde altcoins hacia Bitcoin y Ethereum, priorizando activos con mayor estabilidad, liquidez y reconocimiento global.
Esta tendencia se ha observado en movimientos de mercado como:
Rotación de posiciones fuera de altcoins hacia BTC y ETH.
Casos de inversores conocidos que han vendido otras criptomonedas para concentrar sus carteras en Bitcoin y Ethereum.
Liquidez como factor clave
Un motivo central detrás de este desplazamiento de capital es la liquidez: tanto Bitcoin como Ethereum cuentan con mercados más profundos y voluminosos, lo que significa que grandes inversores institucionales pueden mover grandes sumas sin impactar drásticamente los precios.
En momentos de turbulencia o incertidumbre, los activos con mayor liquidez tienden a ser más resistentes a grandes liquidaciones, mientras que criptos de menor tamaño son más vulnerables.
Regulación y claridad legal
La percepción de que Bitcoin y Ethereum cuentan con un marco regulatorio más claro también puede influir en la decisión de las instituciones. Con propuestas legislativas como el CLARITY Act en Estados Unidos, que buscan clasificar digitalmente algunos activos bajo reglas más definidas, muchos inversores prefieren colocar capital en criptos que puedan encajar en marcos regulatorios bien establecidos.
Esta claridad reduce el riesgo legal y facilita la incorporación de BTC y ETH en carteras institucionales o productos financieros regulados.
Impacto para las altcoins
Mientras tanto, las altcoins enfrentan desafíos adicionales para captar grandes inversiones institucionales:
Menor liquidez comparada con BTC y ETH.
Mayor volatilidad y riesgo en periodos de estrés de mercado.
Agenda regulatoria menos definida para muchos proyectos.
Como resultado, aunque otras criptomonedas puedan tener innovación tecnológica o adopción creciente, podrían no atraer flujos institucionales significativos si no superan estas barreras.



