La discusión sobre el uso de inteligencia artificial generativa en la creación de videojuegos volvió a encenderse con fuerza recientemente. El debate se originó tras declaraciones de líderes de la industria sobre cómo y cuándo emplear esta tecnología y ha dividido opiniones tanto entre desarrolladores como jugadores.
Bruce Straley, cocreador de The Last of Us, critica el uso de IA generativa
Bruce Straley —cocreador de The Last of Us y actual director de Wildflower Interactive— expresó una postura crítica frente a la IA generativa, describiéndola como una herramienta que no piensa ni crea de forma auténtica, sino que imita lo que ha consumido. Para Straley, confiar en ella para la creación de experiencias digitales es un error fundamental.
En una entrevista, Straley explicó que la IA no puede “crear como un ser humano” y que conceptos como prompting —es decir, pedirle a una IA que genere contenido— no son arte. Además, aclaró que en el juego Coven of the Chicken Foot no utilizaron aprendizaje automático ni modelos de lenguaje para desarrollar su compañero de IA dentro del juego; todo fue diseñado por personas, con trabajo creativo y solución de problemas.
El contexto de la polémica
La controversia se intensificó cuando otros estudios confirmaron el uso de IA generativa en distintos aspectos del desarrollo de juegos. Por ejemplo, Larian Studios —autores de Baldur’s Gate 3 y el próximo Divinity— admitieron que emplean IA en tareas preliminares como arte conceptual o texto borrador, aunque aseguran que el contenido final está creado por humanos.
Estos comentarios han generado reacciones encontradas: mientras algunos sectores defienden la IA como una herramienta que puede mejorar eficiencia o apoyo creativo, hay voces que la comparan con fenómenos que han generado resistencia histórica, como la mecanización en otras industrias.
Debate en la comunidad gamer
La comunidad y la crítica no son ajenas al debate. La controversia sobre la IA también ha saltado a títulos distintos, como aquel RPG cuya desarrolladora defendió que todos sus elementos fueron hechos por artistas humanos, en respuesta a acusaciones de uso de IA, evidenciando la sensibilidad del tema entre jugadores y creadores.
Además, casos como juegos desarrollados completamente con IA en plataformas como Steam han generado respuestas mixtas, con jugadores que cuestionan si estos productos tienen alma o identidad artística propia cuando su creación depende casi por completo de algoritmos.
¿Qué está en juego?
La polémica actual refleja un debate más amplio en la industria:
¿Hasta qué punto la IA debe integrarse en el proceso creativo?
¿Puede coexistir con la autoría humana sin diluir la identidad artística?
¿Debemos distinguir claramente qué partes de un juego han sido generadas por IA?
Estas preguntas siguen abiertas, y muy probablemente definirán cómo evolucionará el desarrollo de videojuegos en los próximos años.



