Una revelación reciente ha puesto en evidencia un secreto compartido por múltiples desarrolladores de videojuegos: las clásicas barras de carga que vemos en una gran variedad de títulos no suelen reflejar el progreso real, sino que cumplen una función psicológica para los jugadores.
¿Qué han confesado los desarrolladores?
Mike Bithell, creador de Thomas Was Alone y John Wick Hex, reconoció que el movimiento irregular y la lentitud deliberada en ciertas etapas de la barra de carga ayudan a convencer a los jugadores de que algo realmente se está procesando.
Rami Ismail, cofundador de Vlambeer, admitió que jamás ha programado una barra de carga fiel al tiempo real. Asegura que la mayoría de los juegos ajustan estos tiempos artificialmente.
Desde Tequila Works, Raúl Rubio señaló: “Nunca he trabajado en un juego que no tenga una barra de carga falsa. Las reales generan ansiedad”.
¿Por qué se hacen falsas las barras de carga?
Los desarrolladores explican que una barra que avanza demasiado rápido o de forma demasiado continua genera desconfianza; un comportamiento errático o pausable se percibe como más “real”.
En muchos casos, el porcentaje mostrado es estimado o inventado, y actividades importantes como cargar assets pesados quedan ocultas en el tramo final que se alarga artificialmente.
¿Y hoy en día?
En consolas modernas y PC con SSD o tecnologías como DirectStorage, los tiempos de carga se han reducido al mínimo. En muchos juegos no se muestra ninguna barra, o estas funcionan como simples transiciones visuales.



