La caída del sector de los videojuegos, tras años de bonanza, ya no sorprende. Lo que sigue generando preocupación son los despidos masivos que continúan afectando a miles de profesionales mes a mes, quienes no tienen claro si podrán volver a crear videojuegos.
Un artículo de The Wall Street Journal confirma los temores de aquellos apasionados por la industria de los videojuegos. Ahora, su lucha no es solo por destacar en este competitivo sector, sino por sobrevivir en él en medio de una crisis sin precedentes.
En 2023, más de 10,000 trabajadores del sector en Estados Unidos perdieron su empleo, según datos de Expansión publicados a principios de 2024. Y las previsiones no eran alentadoras: el panorama empeoró. Solo en enero, Xbox Game Studios despidió a 5,900 empleados adicionales. Un trabajador de Riot Games comentó a Expansión que “la gente está gastando menos en juegos” debido al aumento del costo de vida en muchos países, lo que ha reducido las compras de nuevos títulos y actualizaciones. Los jugadores prefieren volver a los juegos que ya poseen.
Los analistas señalan que las empresas buscan mantener su rentabilidad ante la disminución de ingresos, mientras otras intentan evitar la bancarrota. Además, la creciente incorporación de inteligencia artificial en procesos de desarrollo ha impactado aún más los empleos.
Una crisis que no cesa
En septiembre, la situación sigue siendo sombría. No solo se trata de perder un empleo y encontrar otro, ya que las oportunidades se han reducido drásticamente. The Wall Street Journal entrevistó a Tarl Raney, quien había conseguido el “trabajo de sus sueños” a principios de los 2000. A los 47 años, fue despedido junto con 800 personas de Epic Games, el estudio detrás de Fortnite. Raney encontró empleo en un estudio independiente, pero tres meses después, fue víctima de otro recorte en junio. Aunque ama la industria, hoy duda si volverá a trabajar en ella.
The Wall Street Journal informa que en 2024 ya se han contabilizado 11,500 despidos en empresas como Take-Two Interactive, Electronic Arts y Ubisoft. El diario describe la situación de manera cruda:
“Durante el último año, la confianza se evaporó. Los estudios están cerrando, los juegos se cancelan y, casi cada semana, hay nuevos despidos”.
La crisis no solo afecta a los desarrolladores de videojuegos, sino también a aquellos que dependen de ellos, como las plataformas Discord o Twitch.
No solo es la industria de videojuegos, es todo el entretenimiento
La falta de recursos también ha golpeado a otras industrias del entretenimiento, como el cine, la televisión y las plataformas de streaming. Productoras como Paramount han despedido a 2,000 empleados y cerrado estudios de televisión en un intento desesperado por evitar la quiebra, fusionándose con SkyDance.
Por su parte, Warner, en medio de recortes, estudia separar sus canales CNN y HBO para proteger su plataforma Max y sus estudios de cine de las deudas millonarias. Incluso Netflix ha endurecido y encarecido sus planes de suscripción, y ha comenzado a incluir publicidad, algo que en su momento juraron evitar.



