Una de las creencias más extendidas dentro de la industria de los videojuegos ha sido que los desarrolladores reciben copias gratuitas de los títulos en los que trabajan. Sin embargo, esta idea ha sido desmentida por uno de los propios creadores detrás de clásicos de Nintendo.
El exdesarrollador Takaya Imamura, conocido por su participación en títulos como Super Mario 64 y Star Fox, reveló que durante su etapa en la compañía japonesa no era habitual que el equipo recibiera juegos sin costo.
Según explicó, incluso quienes formaban parte del desarrollo tenían que comprar sus propias copias si querían disfrutarlas fuera del entorno de trabajo. Esta práctica rompe con la percepción popular de que trabajar en una gran empresa de videojuegos implicaba acceso libre a sus productos.
El testimonio también deja ver cómo era la cultura laboral dentro de Nintendo en aquella época, donde los beneficios no incluían este tipo de incentivos, pese al éxito global de sus franquicias.
La declaración ha sorprendido a muchos fans, ya que desmonta una idea ampliamente aceptada sobre la industria y muestra una realidad más estricta de lo que muchos imaginaban: ni siquiera quienes ayudaban a crear estos icónicos juegos tenían acceso garantizado a ellos de forma gratuita.



