En 2024, la red eléctrica rusa sufrió pérdidas por más de 1 300 millones de rublos (aproximadamente 14,2 millones USD) debido a operaciones ilegales de minería de criptomonedas conectadas sin medidor, según informó la compañía estatal Rosseti.
Las zonas más afectadas fueron:
Cáucaso Norte, con pérdidas superiores a 600 millones de rublos.
Novosibirsk, donde un solo operador conectó alrededor de 3 200 equipos, robando energía por valor de 197 millones de rublos.
Regiones del Centro y Volga, con pérdidas de 400 y 120 millones de rublos respectivamente.
Estos robos provocaron sobrecarga en la infraestructura y una caída de voltaje que afectó electrodomésticos y usuarios locales, además de dificultar el servicio eléctrico general. Hasta ahora se han identificado al menos 130 casos, de los cuales más de 40 están en proceso judicial.
En Reddit, los usuarios señalaron que las operaciones clandestinas estaban distribuidas entre zonas residenciales y industriales:
“Black miners caused Russian power company Rosseti losses exceeding 1.3 billion rublos”.
“the largest individual case in Novosibirsk… 3,200 mining devices… causing… 197 million rublos”.
Ante este escenario, Rosseti está considerando dar un giro estratégico y convertir el reto en oportunidad: planea implementar minería regulada en periodos de baja demanda, optimizando capacidad eléctrica ociosa y estableciendo tarifas específicas. El proyecto incluso cuenta con una propuesta preliminar para construir plantas dedicadas a esta actividad y negociar condiciones con el gobierno.
En resumen, la minería ilegal ha expuesto deficiencias en el control energético, perturbado el suministro y generado un debate sobre la legalización y regulación del sector. Rosseti apuesta ahora por dar orden al caos mediante un plan regulador que permita rentabilizar recursos subutilizados y proteger la red nacional.



