Monster Hunter se ha consolidado como la verdadera gallina de los huevos de oro de Capcom. Sin embargo, para muchos, su complejidad inicial ha sido una barrera de entrada. Personalmente, nunca logré conectar con la franquicia en el pasado, no por falta de calidad, sino porque su vasta cantidad de sistemas y mecánicas me abrumaba. Sin embargo, con Monster Hunter Wilds todo cambió. Bastaron un par de horas para que la experiencia me atrapara por completo.
Capcom confía en nosotros
Mi principal problema con la serie siempre ha sido la cantidad de información que se presenta desde el inicio. Para los veteranos, esto es pan comido, pero para los nuevos jugadores puede ser intimidante. Wilds sigue esta misma línea, pero con tutoriales y explicaciones más accesibles. Aun así, el juego no se anda con rodeos y nos lanza a la acción de manera agresiva. Capcom confía en nuestra capacidad de adaptación y nos deja claro que aprenderemos sobre la marcha.
Un mundo vivo y una misión inesperada
La aventura comienza con la creación de nuestro personaje y su fiel compañero, en un entorno inhóspito conocido como las Tierras Prohibidas. Lo que parecía una simple expedición cambia radicalmente cuando encontramos a Nata, un niño que huyó de su aldea tras el ataque de un monstruo. Nuestra misión evoluciona: ahora debemos rastrear al Espectro Blanco y encontrar la aldea perdida de los Vigilantes.
Aunque la historia no es compleja, sus personajes y momentos cinematográficos logran enganchar. Cada cacería es una experiencia única, con escenas que nos preparan para enfrentamientos épicos. Las animaciones previas a cada combate son lo suficientemente cortas para no interrumpir la acción, pero lo bastante impactantes para mantenernos inmersos.
Preparando la cacería: armas y estrategia
Desde el inicio, Wilds nos ofrece 14 tipos de armas, cada una con un estilo de juego distinto. Si prefieres un enfoque equilibrado, la espada y el escudo son una excelente opción. Si buscas potencia bruta, una gran espada es ideal. La variedad es impresionante y podemos cambiar de arma según nuestra evolución y confianza.
Además de las armas, existen múltiples herramientas para la cacería, como trampas y elementos del entorno que podemos aprovechar a nuestro favor. Podemos enredar a un enemigo con ramas, usar rocas para aplastarlo o hacer que otras criaturas lo ataquen. Estos recursos añaden profundidad al combate sin ser obligatorios.
La cacería: brutal, estratégica y adictiva
El primer combate nos introduce a las mecánicas básicas, enseñándonos a atacar, defender y esquivar. Las peleas son desafiantes desde el inicio, obligándonos a estudiar el comportamiento de los monstruos. A medida que avanzamos, estos entran en nuevas fases, moviéndose a otros escenarios y obligándonos a adaptar nuestra estrategia.
Una de las nuevas mecánicas es el modo Enfoque, que nos permite apuntar a zonas específicas del enemigo para generar heridas y aprovechar puntos débiles. Sin embargo, después de un golpe crítico, la herida cicatriza, forzándonos a cambiar de táctica constantemente. También podemos montar a los monstruos para ejecutar ataques devastadores o presenciar enfrentamientos entre criaturas colosales, lo que da una sensación de mundo vivo e impredecible.
Para equilibrar la dificultad, contamos con una barra de salud y resistencia que nos obliga a administrar bien nuestros movimientos. Si las cosas se ponen complicadas, podemos usar una bengala SOS para pedir ayuda a otros jugadores o recibir apoyo de NPCs en el modo offline.
Un mundo sin límites
Las Tierras Prohibidas son inmensas, eliminando la sensación de exploración segmentada de títulos anteriores. Podemos recorrer el mapa con total libertad o marcar objetivos en el mapa para guiarnos. La fauna interactúa de manera natural con el entorno, y las condiciones climáticas, como tormentas de arena o eléctricas, pueden cambiar el curso de una batalla.
El juego también nos permite establecer campamentos, pero hay que elegir bien su ubicación, ya que un monstruo puede llegar y destruirlo. La preparación es clave: tener pociones, comida y un buen equipo marca la diferencia entre el éxito y la derrota.
Apartado técnico: un espectáculo con limitaciones
Monster Hunter Wilds es visualmente impresionante. Los diseños de los monstruos reflejan un nivel de detalle sobresaliente, y los escenarios logran transmitir vida sin necesidad de presencia humana. Sin embargo, su rendimiento deja que desear. Existen dos modos gráficos: uno bloqueado a 30 FPS y otro sin límite de cuadros, pero nunca alcanza los 60 FPS estables. Para un juego tan dinámico, esto es una limitación notable en pleno 2025.
En cuanto al audio, el juego ofrece distintos doblajes, pero en Latinoamérica solo contamos con subtítulos. La mejor opción es jugar con las voces en japonés para una experiencia más auténtica.
Conclusión: el mejor punto de entrada a la saga
Monster Hunter Wilds es un título que cualquier amante de los videojuegos puede disfrutar. Para los veteranos, representa una evolución natural de la franquicia. Para los nuevos jugadores, es la puerta de entrada perfecta. Ya sea en solitario o con amigos, la experiencia es inigualable. Aún no termina febrero y ya tenemos un fuerte candidato a juego del año. Capcom nos ha entregado una joya que nos recuerda por qué amamos los videojuegos.



