Minecraft, un videojuego de tipo ‘sandbox’ o ‘mundo abierto’ creado por el sueco Markus Persson, ha dejado una huella profunda desde su lanzamiento internacional en 2011. Con más de 173 millones de usuarios mensuales hasta septiembre de este año, según la plataforma Demandsage, su impacto ha trascendido generaciones, atrayendo a niños, jóvenes y adultos por igual.
Este juego, en el que la imaginación no tiene límites, permite a los jugadores crear sus propios universos digitales, realizar misiones o simplemente construir sus propios mundos. Se puede jugar en solitario o en grupo, lo que amplía las posibilidades de interacción y creatividad.
Minecraft ha logrado conquistar 115 países, adaptándose a una amplia variedad de edades. Según Jaime Falla, conocido como Toon James en la comunidad gamer de Guatemala, el juego ha reunido a jugadores de todas las edades, desde niños de siete años hasta adultos en sus treinta. “Es un juego que permite relajarse y desconectar”, comenta Falla.
El juego cuenta con dos versiones principales: Java y Bedrock. La versión Java es la más limitada en cuanto a opciones, mientras que Bedrock ofrece características adicionales como tiendas, contenido descargable, y control parental. A pesar de las diferencias, ambas versiones proporcionan una experiencia inmersiva en la que los jugadores pueden explorar, construir y socializar.
Stiven Villatoro, otro streamer conocido como Nevits, resalta la versatilidad del juego al ofrecer más de 12 versiones para diferentes plataformas como computadoras, consolas y dispositivos móviles. Villatoro subraya que algunas versiones permiten una mayor personalización, mientras que otras ofrecen experiencias más estructuradas.
Beneficios educativos de Minecraft
Aunque algunos puedan ver a Minecraft como “un simple juego de cubos”, tanto jugadores como expertos coinciden en que ofrece grandes beneficios educativos. Otto Franco, cofundador de Dasims y experto en tecnologías inmersivas, destaca que Minecraft fomenta habilidades como la resolución de problemas, la planificación y el trabajo en equipo. “Es una herramienta que va más allá del entretenimiento, ayudando a los niños a desarrollar su pensamiento crítico mientras construyen estructuras complejas”, explica Franco.
Por su parte, Villatoro señala que el juego enseña la importancia de optimizar recursos desde el principio, lo que requiere habilidades como la toma de decisiones y la perseverancia. “El desafío de descubrir cómo avanzar y utilizar correctamente los recursos es una lección valiosa que puede aplicarse fuera del juego”, comenta.
Minecraft también ofrece un entorno social en su modo multijugador, donde los jugadores pueden conectar con amigos o hacer nuevos contactos mientras colaboran en la creación de mundos. Para Franco, esto refuerza el aprendizaje compartido y el desarrollo de habilidades sociales desde una edad temprana.
En conclusión, Minecraft no es solo un videojuego; es una plataforma educativa que, a través de su simple estilo gráfico basado en cubos, abre las puertas a un mundo de aprendizaje, creatividad y colaboración.



