Microsoft ha continuado con sus ajustes de personal, esta vez afectando a su división de videojuegos, tras la adquisición de Activision Blizzard. La empresa ha despedido a 650 empleados de su área de gaming, sumándose a los 1,900 despidos realizados en enero de este año y otras rondas anteriores que afectaron a áreas como HoloLens y Azure.
Phil Spencer, jefe de Xbox, comunicó los despidos a través de un correo electrónico, donde aclaró que estas reducciones no afectarán a juegos, dispositivos o estudios, sino a puestos corporativos y de apoyo, especialmente aquellos relacionados con la reciente adquisición de Activision Blizzard, que Microsoft compró por 69,000 millones de dólares en 2022.
A pesar de estos ajustes, Microsoft prevé un crecimiento del 30% en sus beneficios para el tercer trimestre, aunque la industria de los videojuegos en general sigue experimentando desafíos tras el auge que vivió durante la pandemia.
Este es un momento clave para Microsoft, que sigue reestructurando sus operaciones en busca de un crecimiento sostenible a largo plazo.



