Una red de tirolinas en Death Stranding que está a punto de romperse tras cuatro años.
Cualquier persona que juegue a videojuegos se ha planteado al menos una vez qué ocurrirá con sus partidas y logros a medida que pasen los años. Aunque solemos pasar página y buscar nuevas experiencias, hay excepciones que nos marcan profundamente.
Death Stranding tuvo un impacto enorme en mi vida, proporcionándome momentos de paz y consuelo. Cada año, vuelvo al juego para escuchar la felicitación de cumpleaños de Mads Mikkelsen y hacer algunos encargos. Durante estas visitas, reviso mi red de tirolinas en el primer mapeado del juego, mi mayor orgullo en términos de creaciones en videojuegos.
Invertí entre 100 y 200 horas construyendo esta red, que permite atravesar el mapa sin tocar el suelo, facilitando los viajes y creando un legado significativo en el juego. Sin embargo, el paso del tiempo y la falta de materiales han puesto en peligro esta estructura. A pesar de algunos esfuerzos de otros jugadores por mantenerla, muchas tirolinas están en mal estado y no creo que duren mucho más.
La inevitabilidad de que todas las estructuras en Death Stranding desaparezcan a medida que disminuya el número de jugadores es algo que siempre supe que sucedería. Aun así, me entristece ver cómo mi obra, que significó tanto para mí, se desmorona. Con suerte, otros jugadores continuarán manteniéndola, transformando mi legado en una colaboración comunitaria que perdure.



