Una nueva encuesta ha arrojado cifras preocupantes para la industria del videojuego: más del 50 % de los desarrolladores sienten que deben usar herramientas basadas en inteligencia artificial (IA) en su trabajo, no tanto por voluntad propia sino para mantener sus puestos laborales en un entorno donde las capacidades de IA están cada vez más integradas en procesos de producción.
📊 IA: una herramienta ambivalente para la comunidad creativa
La encuesta, realizada entre profesionales del sector, revela que muchos desarrolladores perciben la inteligencia artificial como un componente impuesto más que deseado. Aunque algunos reconocen los beneficios potenciales de la IA para tareas repetitivas o de optimización, una parte significativa de los encuestados considera que la presión por adoptarla viene de arriba hacia abajo, es decir, desde estudios y directivos que valoran la integración de IA para reducir costes o acelerar plazos.
Este sentimiento refleja un dato preocupante: muchos creativos opinan que si no se adaptan y aprenden a usar estas herramientas, su posición en la industria se verá comprometida, incluso si su repertorio de habilidades tradicionales —como diseño, programación o narrativa— sigue siendo sólido.
🔄 Tensiones entre creatividad y automatización
Aunque la IA promete agilizar procesos técnicos, como generación de assets, animaciones o pruebas de juego, algunos desarrolladores advierten que el uso excesivo de estas herramientas puede erosionar habilidades fundamentales y desplazar funciones creativas que tradicionalmente han definido el trabajo humano en el desarrollo de juegos.
También hay preocupación por el efecto en la calidad de los productos finales: integrar IA en procesos clave sin la supervisión adecuada podría derivar en contenido genérico o repetitivo, afectando la identidad y diversidad creativa de los videojuegos.
🧠 La visión de los desarrolladores
Entre los entrevistados, existe una clara división:
Algunos ven la IA como una herramienta valiosa que puede liberar tiempo para tareas más complejas y creativas.
Otros la consideran un requisito laboral impuesto, no una elección natural de desarrollo profesional.
Esta tensión pone de manifiesto un debate más amplio en la industria: ¿debe la IA ser una facilitadora creativa voluntaria, o está convirtiéndose en una herramienta obligatoria para permanecer competitivo en el mercado laboral de los videojuegos?



