La icónica franquicia de simulación de Maxis y EA celebra un cuarto de siglo con más de 85 millones de jugadores en 2024.
Antes de convertirse en el fenómeno que es hoy, en las oficinas de Maxis se referían a Los Sims como The Toilet Game (“el juego del inodoro”). ¿La razón? Fue uno de los primeros videojuegos en los que los personajes podían usar, cambiar y limpiar el baño de su casa. Puede parecer un detalle menor, pero en realidad resume la esencia del juego: simular la vida real en todas sus facetas, desde conseguir empleo hasta gestionar relaciones, fracasos y éxitos.
Lanzado el 4 de febrero del 2000, Los Sims redefinió el género de simulación con su estética isométrica, su característico sentido del humor y el lenguaje ficticio simlish, ¡con expresiones como Sool-Sool (hola) o Neeshga! (¡no!). Su impacto en la cultura popular ha sido tan grande que incluso forma parte de la colección del MoMA y del Salón de la Fama del National Museum of Play junto a clásicos como The Legend of Zelda y Grand Theft Auto 3.
Jaume Esteve, coordinador del máster de marketing y producción en la escuela Voxel de Madrid, destaca su papel pionero en el mundo de los videojuegos:
“Los Sims fue uno de los primeros títulos en atraer a audiencias masivas fuera del público tradicional, dominado por jóvenes varones. Su éxito impulsó la expansión de los llamados juegos casuales y amplió la base de jugadores en todo el mundo.”
Las cifras lo confirman: en 25 años, más de 500 millones de personas han jugado alguna de las cuatro entregas principales de la franquicia. Solo en 2024, Los Sims 4 acumuló 1.200 millones de horas jugadas, con 15 millones de nuevos jugadores en el último año. La estrategia de EA de hacer gratuito el juego base en 2022 resultó ser un acierto, atrayendo a usuarios de mercados emergentes como Brasil, Francia y Alemania.
Otro pilar fundamental de la franquicia son sus expansiones, que han mantenido vivo el interés con contenidos temáticos como House Party, Primera Cita, Magia Potagia o Animales a Raudales. A diferencia de otras sagas que han evolucionado hacia un realismo visual más detallado, Los Sims mantiene su estética cartoon, un sello distintivo inseparable de su identidad.
“Incluso el idioma Simlish y el icónico rombo verde sobre la cabeza de los personajes se han convertido en referencias culturales”, señala Esteve.
Pero más allá de su estética, la gran fortaleza de Los Sims radica en su propuesta: permitir a los jugadores vivir otras vidas, reinventarse y explorar escenarios que en la realidad serían inalcanzables. Desde construir la familia perfecta hasta tener 100 hijos en distintos hogares, desde ser una estrella de rock hasta vivir en la indigencia, el juego ofrece infinitas posibilidades sin las preocupaciones de la vida adulta.
“Muchos lo descubrimos en la adolescencia, cuando nos permitía jugar a ser mayores… pero sin las responsabilidades de verdad”, concluye Esteve.
Tras 25 años de historia y con una nueva entrega en desarrollo, queda claro que la vida en Los Sims sigue siendo tan atractiva como el primer día.



