La Organización Europea de Consumidores (BEUC) ha presentado una queja formal ante la Unión Europea, destacando los riesgos de los micropagos en videojuegos y las tácticas manipulativas utilizadas para incentivar el gasto de los jugadores.
Los micropagos, aunque esenciales para el modelo de negocio de muchos juegos gratuitos, han sido fuente de controversia debido a su implementación. La BEUC señala que la mayoría de los pagos no se realizan directamente con dinero real, sino a través de divisas virtuales, como puntos, gemas o monedas, lo que oculta el verdadero costo de los productos digitales.
Por ejemplo, si un jugador quiere comprar una skin para su personaje, no pagará directamente con euros, sino con una cantidad específica de monedas premium. Sin embargo, estas monedas suelen venderse en paquetes predefinidos que no coinciden con el precio exacto del artículo. Esta estructura obliga a los jugadores a comprar más de lo necesario, lo que, según la BEUC, distrae a los consumidores y puede llevarlos a gastar más de lo planeado.
Agustín Reyna, Director General de la BEUC, subraya que los jugadores no deberían necesitar una calculadora para saber cuánto están gastando en un juego, y exige que los precios se muestren en dinero real para mayor transparencia.
El impacto económico de estas prácticas es significativo. En 2020, los micropagos generaron más de 46.000 millones de euros en ingresos, representando el 25% de los ingresos globales de la industria de videojuegos. Según la BEUC, los niños son particularmente vulnerables a estas tácticas, gastando en promedio 39 euros al mes en micropagos.
Entre las recomendaciones de la BEUC se encuentra la prohibición de las divisas virtuales o, al menos, de los micropagos para menores. Además, sugieren que los desarrolladores deben mostrar la equivalencia en moneda real antes de cada compra y permitir la adquisición de cantidades exactas de moneda virtual, en lugar de lotes predefinidos.
Por su parte, la industria de los videojuegos, representada por Video Games Europe, ha respondido afirmando que estas prácticas son comprendidas por los jugadores y que siempre cumplen con la legislación europea en cuanto a protección al consumidor. También subrayan que los jugadores pueden acceder a juegos completos sin coste inicial, y defienden que el coste real de las compras es claro en el punto de transacción.



